Plaza Jamaa el Fna

Plaza Jamaa el Fna

«La Plaza Jamaa el Fna es algo que atrae al viajero en Marrakech. Con ávidos ojos de curiosidad es el palpitante corazón de esta ciudad. Un mundo de sensaciones se muestra ante el visitante»

FICHA TÉCNICA

  • Titular: Plaza Jamaa el Fna: El Corazón de la Ciudad Rosa.
  • Situación: Marrakech.
  • Región: Marrakech-Tensift-Al Hauz.
  • País: Marruecos.
  • Lugares de interés: Medina de Marrakech, Madraza de Ben Youssef, Palacio de la Bahía, Palacio El Badi
  • Tipo de Ruta: Turística.
  • Moneda: Dirham Marroquí.
  • Idioma: Árabe y Francés.
  • Sitio Web: La Ciudad.
  • Coordenadas GPS: Plaza Jamaa el Fna, Marrakech
  • Latitud: 31º 37′ 32» N.
  • Longitud: 7º 59» 21» W.
  • Autor del Artículo: Luis Fernando Carretero Solana.

 

Plaza Jamaa el Fna

Si algo atrae al viajero en Marrakech con ávidos ojos de curiosidad es el palpitante corazón de esta ciudad, la Plaza Jamaa el Fna. Un mundo de sensaciones se muestra ante el visitante. A la luz del día, estar en medio de sus tenderetes de artesanía, bagatelas y especias, los encantadores de serpientes, dentistas que ofrecen sus servicios in situ, los aguadores vestidos con su abigarrada indumentaria y, sobre todo, su cautivador ambiente constituyen un singular y extravagante atractivo, de lugar lejano en el tiempo y, sin embargo, tan cercano en la distancia.

Al caer la tarde, la Plaza Jamaa el Fna inicia un circo gastronómico de repentinos fogones al aire libre ofreciendo las exóticas viandas del lugar que, desde las cabezas de oveja hasta los caracoles, quedan expuestas al pairo de las moscas. Y de consumo a los puestos viáticos, diversiones diferentes con la que solazar las pitanzas; músicos, saltimbanquis, magos y charlatanes configuran escenas surrealistas a los atónitos ojos del viajero.

A falta de importantes galerías de arte o museos y la escasez de monumentos que visitar, el atractivo de la ciudad rosa de Marrakech radica en holgar por el dédalo de la Medina, el barrio de la Kasbah y la observación del mercadeo de los zocos. En cada revuelta de la Medina de Marrakech se desvela una nueva impresión, otro misterio, un umbral más que deja paso a lo inesperado.

Las rústicas mercaderías de los zocos, el olor de las especias, de los cueros y otros aromas del entorno transportarán al viajero a otro mundo y le imprimirán nuevas sensaciones. Una vez en estos bazares, lo peor que puede hacer el visitante es preguntar, sin tener interés, por cualquier mercadería porque acto seguido se inicia un interminable regateo que agotará al más templado.

Visitas desde la Plaza Jamaa el Fna

A falta de poder visitar el interior de las mezquitas por estar vedadas a los no musulmanes, al menos los 70 metros del minarete de la Koutoubia, construido por los almohades, estará presente en todo momento acompañando al viajero y será punto de referencia y orientación. Del antiguo esplendor de la ciudad, allá por el siglo XI, sólo quedan algunos restos de murallas y la cúpula de lo que originalmente fuera un balneario y en otro tiempo una mezquita desaparecida Koubba El Badiyin, única parte original de la ciudad almorávide y raro ejemplo de arquitectura en el norte de África.

También el viejo barrio judío de La Mellah, la Medersa de Ben Youssef y ya más posteriormente el colonial barrio de Essaouira constituyen lo más vistoso. Afortunadamente, el barrio de los curtidores queda a la afueras de la ciudad ya que los nauseabundos efluvios que desprende el tratado de las pieles no dejan de ser una dura prueba para todo viajero que sea alcanzado por tales hedores.

Patrimonio de la Humanidad

Esta ciudad, que fue fundada en 1062 por los almorávides, ha sido instituida Patrimonio de la Humanidad en 1985 por la mezcla de culturas en su arquitectura y arte y la forma de vivir y relacionarse de sus gentes. A poco observador que el viajero sea no tardará mucho en comprobar que el esplendor del mundo árabe se enclaustra tras unos sencillos exteriores. Lamentablemente, el acceso al interior de los edificios, tanto religiosos como civiles, no resultará fácil. En todo caso, algunos de los restaurantes pueden resultar autenticas joyas arquitectónicas, con espacios rematados con mocárabes y arcos enmarcados con un alfiz.

La Plaza Jamaa el Fna, amigo lector, no sólo deja perplejo a quien por primera vez allí llega sino que, Marrakech, es una de las ciudades más activas culturalmente de Marruecos y donde los mil colores, olores y sabores que ofrece desatan los sentidos y las sensaciones del viajero.

Luis Fernando Carretero Solana, Marrakech, 23 de julio de 1993.

In Memoriam.-

Desde estas líneas un merecido recordatorio a Domingo Badía Leblich, más conocido por Ali Bey, explorador y aventurero que recorrió todo el norte de África y fue unos de los primeros europeos en visitar y describir La Meca. Nacido en Barcelona en 1767, su fascinante vida y peripecia sirve como modelo para quienes la aventura forma parte de su vida.

En 1801 emprendió una azarosa odisea por territorios musulmanes bajo el nombre de Ali Bey el-Abbassi. Desde Marruecos hasta Turquía, pasando por Argelia, Libia y, lo que hoy es Egipto, Arabia, Siria, Turquía y Grecia. Visitando lugares donde nunca antes había estado un occidental. En 1818, camino de Damasco, murió envenenado. De sus viajes, que hoy día constituyen un auténtico atlas geográfico y sociocultural, dejó escrita su singular peripecia con minucioso detalle narrativo. A él, por tan arriesgada empresa y valerosa aventura, este reconocimiento y sentido homenaje. Para viajar desde casa, muy recomendable se hace la lectura de su obra “Viajes por Marruecos”.

Nota del autor.-

A título de advertencia, someramente se mencionan algunos de los cuidados más frecuentes que el viajero deberá tener presente en todo momento en Marrakech y, por ende, en todo Marruecos.
Muy conveniente es beber agua embotellada y comprobar el precinto de la botella está intacto, ingerir un agua de dudosa condición puede dar al traste con el viaje propuesto. Cualquier otra ingesta de líquidos; zumo de naranja, leche de camella, etc., así comer en locales de escaso lustre, supone correr la misma suerte, ya que los recipientes generalmente se lavan con aguas sin tratar.

Por tanto, a la hora de comer es muy aconsejable frecuentar restaurantes que ofrezcan un mínimo de seriedad en los platos y su elaboración ya que de no hacerlo así se corre el riesgo de padecer trastornos gastrointestinales y aguar el viaje. Sobre el alojamiento y los restaurantes podrá el viajero entrar información actualizada en la Oficina de Turismo de Marruecos en Madrid (Ventura Rodríguez, 24. 1º Izq. Tfno: 91 541 29 95). No está de más que contrate algún seguro de viajes o seguro médicos ante cualquier contingencia sobrevenida.

Recomendable saber  que desde la Plaza Jamaa el Fna

Otra recomendación a tener muy en cuenta es que, en la Plaza Jamaa el Fna ante la solicitud de cualquier servicio in situ, sea un taxi o calesa o servicio de guía o cualquier otra prestación de otra índole, se convenga el precio antes de la realización del mismo. De no hacerlo así podremos correr la desagradable experiencia de vernos envueltos en una discusión por el excesivo precio presentado y en medio de un alborotado grupo de curiosos entorno a esta diatriba.

El acoso de quienes buscan unos dirhams a ultranza vendiendo sus mercaderías comporta un alto gravamen de incomodidad de difícil solución. Para evitar semejante estado de persecución, lo más efectivo es hacerse acompañar por alquilen del lugar a cambio de alguna propina.

La Compañía Royal Air Maroc ofrece vuelos a buen precio y con una muy alta frecuencia desde distintas ciudades, puede consultar horarios y coste de pasaje en (Tfno: 902 210 010. www.royalairmaroc.com). En principio no es necesario contratar ningún servicio aunque es muy conveniente no exponerse y ya tener hecha reserva de alojamiento desde el punto de partida. Salvo residencias de postín como el mundialmente famoso Hotel Mamounia, sólo para adinerados bolsillos, los hoteles suelen ser bastante asequibles.

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Textos y Fotos: Luis Fernando Carretero Solana.

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