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"por
momentos nuestro río se hace más estrecho, el
agua corre con alguna velocidad, y ello ocasiona
que alguna embarcación vuelque" |
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Dificultad.-
Ninguna.- Apta para todo el mundo.
Fecha
de realización.- 25.07.04.
El puente de Talayuela, (Cáceres) es
nuestro destino. Si venimos desde
Navalmoral de la Mata, debemos ir en
dirección a Talayuela o Losar de la Vera,
y antes de esta última, pasando
Talayuela, (tres kilómetros), encontramos
dicho puente. |
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Una
vez allí, reunidos con las piraguas que nos
acompañaran en todo el recorrido, podemos optar
por dos itinerarios.
Nosotros decidimos hacer el que marcha
del puente del Robledo, y que acaba en el citado
puente, donde ahora estamos. |
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Ya
en nuestro punto de partida, descendemos
nuestras embarcaciones hasta la orilla.
José
María es nuestro guía, que nos explica
el manejo de las piraguas, así como buena
parte de las aves que podremos contemplar
en nuestro itinerario, tales como el
milano, garza común, martín pescador,
martinete, etc....
Son las once y cuarto de la mañana cuando
nos ponemos a remar, y nuestras primeras
paladas están llenas de ilusión, por la
jornada que vamos a vivir.
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El
río Tietar es muy tranquilo, y la corriente
poco nos impulsa, por lo que nuestro esfuerzo
para progresar debe ser mayor. Nuestras piraguas
son de dos plazas, por lo que debemos
coordinarnos muy bien con nuestro compañero.
(La función del que va en la parte posterior es
muy importante, pues debe ir haciendo de timón,
y la que va más adelantada de propulsión).
A
los pocos minutos divisamos un pequeño salto de
agua, está a nuestra derecha, y en él nos
paramos, dejamos nuestras piraguas, y nos
refrescamos con la fuerza de las aguas que se
vierten al río. |
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Pronto
reemprendemos la marcha, y contemplamos una
gran cantidad de garzas y cigüeñas
blancas. Incluso localizamos algunos de sus
nidos, muy próximos a la orilla.
El
cauce se ensancha, nuestras embarcaciones se
van distanciando entre el tremendo calor,
hasta que José María manda un alto, para
darnos el primer baño, que como todos los
que nos dimos, fueron de agradecer. |
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Después
de disfrutar un buen rato, volvemos a la
actividad, y por momentos nuestro río se hace
más estrecho, el agua corre con alguna velocidad,
y ello ocasiona que alguna embarcación vuelque, y
sus tripulantes se vuelvan a bañar (como las
sucedió a Cruz y a Miriam), lo cual no deja de
producirnos gracia, y al mismo tiempo ayudamos a
las dos compañeras, a recuperar su posición
subidas a la piragua.

Seguimos remando, hasta dar con una playa ideal
para bañarnos y luego comer. Sienta
estupendamente después del esfuerzo, un buen
bocata, y notas que recuperas parte de tus
fuerzas. En esto, volando hace acto de presencia,
el primer milano, al que todos prestamos gran
atención.
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Ahora
toca remar un buen trecho de recorrido,
incluso en algún momento, tenemos la
opción de elegir si ir por un lado u otro,
(desembocan en el mismo sitio).
A
medida que avanzamos se va notando el
cansancio, y ya cerca del puente de
Talayuela, vemos otra estupenda zona de
baño, que es perfecta para quitarnos el
calor. Ya desde el agua, vemos como hace su
aparición la única cigüeña negra que
vimos, lo cual resultó ser motivo de una
sonrisa para todos los asistentes. |
Volvemos a remar, ya viendo una carretera, y a la
izquierda gente bañándose, lo que nos indica que
el puente, está muy cerca. Así es, pronto lo
divisamos. Una vez allí, porteamos nuestras
piraguas hasta el remolque, y seguidamente nos
tomamos un refresco en el chiringuito del puente.
Hemos
pasado un magnífico día de agua, remos y
observación de aves. Todos volvimos contentos. |
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Realizaron
este descenso: Cruz,
Miriam, Chus, Mamen, Blanca, Maite, Pilar, José
María, Cristhian, Enrique, Iván y Javier. |
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