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"Nos sorprende el microclima que
nos recibe, dejando atrás el intenso
calor. Contemplamos
la gran cascada del Chorro, es más bonita de lo que
imaginábamos. Un espectacular salto de más de veinte
metros, con un agua completamente cristalina y
refrescante."
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Ficha
Técnica |
Dificultad:
Nula,
apta para todos los públicos.
Fecha:
06
de Junio de 2004. |

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Duración:
Se
tarda cerca de hora y media en
la ida y otro tanto en la
vuelta.
Mejor
Estación:
Primavera-Otoño.
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Localización.-
Una
vez pasado el pueblo de los Navalucillos,
seguimos la carretera que va a Robledo del
Buey, y tomar un carril forestal a mano
izquierda. Aquí podemos parar el coche
para contemplar una maravillosa vista del
lugar al que nos dirigimos: Las Becerras.
Bajamos por el carril, hasta la cruzar el
río Pusa por un puente, que en su
terminación tiene dos opciones, siendo la
de la izquierda la que seguiremos, para
avanzar por la pista, durante tres kilómetros,
hasta llegar a una cadena, donde un cartel
nos recuerda que debemos estacionar el vehículo.
Hay que mencionar, que se debe sacar un
permiso para visitar la zona, que lo
expide el ayuntamiento de los Navalucillos,
(telf. 925426381), ello es debido al gran
valor ecológico de la zona, en la que por
supuesto, está prohibido el baño. |
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Comienza
la ruta por una amplia pista
forestal, que va acompañada siempre
de muchísima vegetación, siendo
especialmente notable la presencia de
la jara, la cual en parte está en
flor. Vamos caminando por el valle
del Chorro, teniendo
sus aguas a nuestra
izquierda. Por momentos nos
apartamos del valle, para situarnos
al lado del cauce del arroyo
Arañosa.
Las vistas son en todo momento muy
bonitas, combinando la tupida
vegetación, con los grandes peñascos. |

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Entre
las especies arbóreas, vemos encinas,
quejigos, robles, incluso tejos,
etc...y otras plantas aromáticas
como el cantueso, tomillo......
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| En
cuanto a la fauna, es posible ver a los
corzos, gamos jabalíes, tejones y aves
como águila imperial, buitre negro, halcón
peregrino, gavilán, cigüeña negra,
etc... A nosotros nos da una sorpresa un
enorme lagarto, que cruza al otro lado de
la pista a gran velocidad, y al cual solo
podemos seguir con la mirada. |
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Ahora
cruzamos un puente, que hace
que dejemos atrás el arroyo
Arañosa, y ascendemos durante
unos pocos minutos, para
volver al lado del arroyo del
Chorro.
A
los cincuenta minutos de
marcha, la pista se va
abriendo, hasta hacer una
explanada, y debemos ir muy
atentos a una mala señal, que
nos indica que debemos avanzar
por la ladera arriba, que sale
a la izquierda de nuestra
marcha. De seguir de frente,
también llegaríamos a
nuestro objetivo, pero la
vegetación y la abundancia de
agua lo pondrían bastante
complicado. |
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Avanzamos
ahora por una senda entre encinares, que
hacen del tramo uno de los más bellos del
recorrido. Una vez que hemos ganado
altura, seguimos por un itinerario que en
varias ocasiones hace que crucemos el río.
Desechamos
la primera desviación a la derecha. La
segunda, inconfundible, por ver un pequeño
refugio de pastores a su lado, es la que
debemos coger, cruzando de nuevo el río,
y seguidamente, un gran farallón rocoso,
nos hace descender hacia el valle. Ya
entre la vegetación y las aguas del
Chorro, nos sorprende el microclima que
nos recibe, dejando atrás el intenso
calor.
De
inmediato, contemplamos la gran cascada
del Chorro, la cual es más bonita de lo
que imaginábamos. Un espectacular salto
de más de veinte metros, con un agua
completamente cristalina y refrescante.
La
belleza del lugar nos sobrecoge. A nuestra
derecha también cae agua por las enormes
paredes de rocas, y a nuestra izquierda la
espesa vegetación, hacen de este lugar
tan encajonado e inaccesible, un rincón
privilegiado en los Montes de Toledo.
Pasamos un largo rato aquí, siendo
nuestro sitio ideal para comer.

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Después
del almuerzo, retomamos el camino, y
decidimos desde el refugio de
pastores, seguir camino arriba,
rodeando el farallón rocoso, y así
poder disfrutar de la cascada desde
arriba. Una vez allí, el salto de
agua cobra otra dimensión, al
contrastar con el amplio paisaje del
valle que divisamos. |
| Miramos
río arriba, y el entorno
parece fantasmagórico, gracias a la
formación tan singular de las paredes
rocosas. A su vez, bajo las aguas del
Chorro, podemos ver unas tonalidades
rojizas, provocadas por la riqueza de
hierro en todo el cauce. Decidimos
remontar su curso, y caminamos sin un
sendero claro, avanzando entre las
rocas, vegetación, y demás obstáculos.
Algunas pozas son verdaderamente
bonitas, e invitan al baño, pero no
se nos pasa por la cabeza, al no estar
permitido. Una charca con un precioso
salto de agua es nuestra última visión,
antes de decidir dar la vuelta por si
se nos hace tarde. |

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Deshaciendo
lo andado, un pequeño lagarto con cabeza
roja y amarilla, no se inmuta a nuestro
paso, y posa para nuestro objetivo, para
gran deleite nuestro.
Después
de bajar hasta la pista, ya solo nos queda
un ratito para llegar a nuestro coche, y
trasladarnos al merendero, que se quedaba a
nuestra derecha cuando cruzábamos el
puente. Allí podemos recordar todo lo
vivido en una ruta francamente bonita, y de
paso darnos un chapuzón.
Este
recorrido lo hicimos: Ana,
Maite, Andoni y Javier. |
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Fotos
y Textos: Javier Crespo. |
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