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Aventura

Club Deportivo Elemental "En Ruta".

En Ruta

CLUB DEPORTIVO ELEMENTAL "EN RUTA" 
CIF G-16201212 Alfonso VIII, 89 . 16001 CUENCA
Teléf. 969 229 778 / 649118504 / 667654390
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El Pantano de Buendía en bicicleta

2003

El sábado 12 de julio el Club Deportivo “En Ruta” llevó a cabo una jornada que incluía ruta en bici, senderismo y baños en una zona  que nos interesa sobremanera, el pantano de Buendía. Este mismo año conocimos el entorno en la ruta de “Las Caras”: magnífica idea llevada cabo en un itinerario de sendas, que recorren obras de arte talladas en la roca arenisca, junto al pantano y el pueblo de Buendía.

Pablo Martínez Espejo.

En aquella ocasión descubrimos, en la presa del pantano, un  camino que tiraba río abajo por una magnífica hoz. Posteriormente exploramos sobre el mapa la zona en busca de una posible ruta en bicicleta y no vimos mas que una ruta cortita hasta la Ermita de la Virgen de los Desamparados.
La mayoría de los que se presentaron en nuestro punto de reunión para iniciar la ruta decidieron quedarse por Cuenca, por estar pronto en casa, y Alfonso y yo nos decidimos a  investigar. Nuestra idea  era descubrir una ruta más larga que mostrara los encantos de esta zona, y pensamos que si en bici no podía ser, la llevaríamos a cabo en coche.

          Llegamos tempranito a la presa del Embalse de Buendía, y allí dejamos el coche para coger las bicicletas, iniciando la ruta aguas abajo del Guadiela por un camino entre cortados de roca caliza de extraordinario valor paisajístico. Lo más sorprendente de la Hoz, además del bosque de pinos que tenía un aspecto salvaje, fue la transparencia verdosa del río, que tenía bastante profundidad en todo su recorrido. La primera idea que tuvimos fue que la zona era estupenda para un recorrido en barca, a lo largo de la hoz. Nos quedamos encantados al descubrir que la Hoz era larga y que ganaba en encanto cuanto más la recorríamos, parando en algunas ocasiones para hacer fotos al paisaje.

Embalse de Buendía desde la presa. punto de inicio de nuestra ruta el 12 de julio de 2.003

Tras llegar a un pequeño ensanchamiento que hace las veces de aparcamiento el camino, cortado al tráfico, baja una gran pendiente hasta la Ermita, enclavada en un paraje de excepcional belleza. Desde allí vimos que el camino se cortaba en la Ermita y decidimos regresar en busca de un cruce que se encontraba unos cientos de metros más atrás. Más que de un camino se trataba una senda realizada posiblemente para levantar postes de la luz, y  creo que casi inviable para el paso de coches, incluso todo-terreno.
Mirador en el inicio de la hoz tras la presa. esta zona fue una de las primeras en arder en el incendio el pasado 31 de julio El agua limpia y pura del Guadiela transcurría lentamente entre cortados de roca caliza y bosque. Vista panorámica del tramo navegable donde se juntan el Guadiela y el embalse de Bolarque. Al fondo se aprecia el Club Náutico y la urbanización Nueva Sierra de Madrid.
Entre bosques de pinos, encinas y matorral mediterráneo de gran valor subimos por el cerro de “Las Gaviotas” hasta un alto llamado “Las goteras” y divisamos un increíble paisaje en el que, además de juntarse los embalses de Buendía y Bolarque se unía el Arroyo Javalera o Río de las Vegas. Descubrimos otros dos caminos, si se les puede llamar así, y tras seguirlos vimos que se cortaban en los postes de la luz.
Vista panorámica del tramo navegable donde se juntan el Guadiela y el embalse de Bolarque. Al fondo se aprecia el Club Náutico y la urbanización Nueva Sierra de Madrid.
Estábamos absolutamente rodeados por los pantanos. Posiblemente la mayor sorpresa fue el descubrimiento del Club Náutico, la Urbanización “Nueva Sierra de Madrid”, ya en la provincia de Guadalajara, y la presa del “Salto de Bolarque”. Pensamos en la intrincada red de embalses y presas, que se mostraban ahora como parte integrada del paisaje, en una zona boscosa de gran valor, en medio de la  escarpada sierra de Altomira.
Visto que resultaba imposible continuar por caminos, dejamos las bicicletas y nos aventuramos entre una maraña de vegetación dominada por pinos y encinas con muchas especies espinosas hasta el 

Club Náutico y consideramos que la única manera de seguir con una ruta en bici sería llevar flotadores y cruzar a nado el brazo del embalse. 
Para poder completar la ruta sería preciso estudiar la zona de la urbanización al otro lado del río. Decidimos regresar y atajamos por una senda para bajar a la Ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. Tras reponer agua en la fuente y dado que el calor ya era sofocante nos dimos nuestro primer baño del día. Nuestra sorpresa fue enorme cuando descubrimos  que el agua estaba fría, y era extraordinariamente limpia y pura.

Hasta el lugar se acercaba gente encantadora a comer que nos contó que, para el día de la fiesta en la Ermita, muchos vienen en barco desde Buendía. También nos dijeron que hacía poco que habían terminado las obras del embarcadero y que el agua estaba tan limpia que se consideraba absolutamente potable. Sin duda era el mejor baño que me había dado hasta el momento en Cuenca, o así me pareció. Otra sorpresa fue la aparición  entre los impresionantes cortados más allá de la Ermita, de varias barcas de motor a gran velocidad y una de ellas llevando con cuerda a un joven que hacía esquí náutico.

Ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. Un paraje único para el fervor y la devoción, enclavada a pié de roca.

Tras regresar en bici a los coches decidimos cruzar por Sacedón, donde comimos y nos echamos una cortita siesta, hasta la presa de Bolarque.
Se trata de una zona ajardinada similar al “Salto de Villalba”, con un río limpio una presa hidráulica enorme. La senda que sube a la presa tiene unos 700 m y el calor que pasamos para atravesarla mereció la pena al descubrir una impresionante zona de baño, donde muchos jóvenes disfrutaban de lo que me volvió a parecer la mejor zona de baño que conocía. La profundidad del agua permitía saltos desde los cortados de roca a mucha altura y la sensación al bajar a las frías aguas del fondo tras el salto era indescriptible.

Zona donde se juntan el Guadiela de Buendía, el Tajo de bolarque y el arroyo Javalera o de las Vegas. Toda esta vegetación habrá sido pasto de las llamas. Las pendientes pronunciadas, la falta de acceso, el calor, el viento y la tupida formación vegetal de carrasco y encina han propiciado esta catástrofe natural.

Ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. La fuente, las barbacoas, la zona de baño y el embarcadero completan el encanto de este bello rincón conquense. Quizás, hasta ahora, la mejor zona de baño de la provincia y posiblemente devastada  y contaminada por el fuego.

Presa del salto de Bolarque, la mejor zona para la práctica del esquí acuático y una extraordinaria zona de baño.





Reconfortados y frescos bajamos sin tener que cruzar de nuevo la presa, continuando la ruta en coche hasta el Club Náutico de Albalate de Zorita. La Urbanización “Nueva Sierra de Madrid” era una impresionante zona  de chalets (posteriormente supimos que había más de 1.200, y que se trataba de la mayor de Europa ocupando unas 1.000 hectáreas). Al entrar, un guardia de seguridad tomó nuestros datos y callejeando descubrimos una zona que llaman “La Playa”. En esta zona de baño había unas estupendas instalaciones para asar, merendar y bañarte a la sombra de enormes pinos y sobre un mullido césped. Finalmente fuimos al Club Náutico y descubrimos muchas embarcaciones y un verdadero ambiente marinero y deportivo.

La tormenta, cargada de aparato eléctrico, se cierne con violencia sobre nuestra seca alcarria en los alrededores de Vellisca.

Los pueblos de alrededor los habíamos recorrido ya en anteriores rutas y sabíamos de la presencia del  castillo y las ruinas de Zorita de los Canes y otras zonas de interés, pero nuestra jornada llegaba ya a su fin, y cerca del anochecer iniciamos el regreso  por el Embalse de la Bujeda hasta Vellisca. Nos volvió a asombrar el paisaje de nuestra alcarria, sacudida por una impresionante tormenta con multitud de rayos que intentamos captar con la cámara de fotos. En ese momento no se nos ocurrió lo sensible que toda la zona que habíamos recorrido era al fuego.… ¡Pronto lo descubrimos!
El día 31 de julio se inició un incendio en la presa de Buendía. Las impresionantes imágenes las vimos en los telediarios.

La espeluznante noticia era que habían ardido 3.000 hectáreas y que el incendio, sin controlar, se dirigía a la Urbanización.
El 1 de agosto el humo lo veíamos desde la provincia de Albacete al atardecer, a más de 120 Km. En Motilla del Palancar era tan denso que impedía ver el sol. Se trataba de una inmensa nube de humo cuya forma recordaba a una gran bruja que volaba dejando desolación, angustia y amargura. Las noticias no eran esperanzadoras, se habían quemado ya al menos 5 chalets y el fuego estaba incontrolado. Los testimonios de los que intervenían en la extinción decían que jamás habían visto una cosa así. Eran los días más calurosos en “no se cuántos años”, con un viento seco que daba alas a un fuego inmenso, en una zona muy escarpada de densa vegetación.
Cada año hay cientos de incendios que son rápidamente sofocados por un especializado y eficaz grupo de trabajadores que usan muchos medios tanto terrestres como aéreos, pero raro es el año que no sufrimos algún incendio de impresionantes proporciones. Me consta que estas personas han trabajado y sufrido hasta el límite de sus fuerzas en la extinción de este devastador incendio cuyas consecuencias estarán aún presentes durante muchos años.

                                                Pablo Martínez Espejo

Fotos y Textos: Pablo Martínez Espejo.

 
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