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Nuestro recorrido lo iniciamos en
el collado del Teixo, justo donde está el
albergue, y allí podemos dejar el vehículo. El
paisaje ya merece la pena. El comienzo es
sencillo, pues vamos bajando por la carretera.
Pasando las últimas casas del pueblo, el
itinerario abandona el asfalto por un una pista
forestal que sale a nuestra derecha.
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Seguimos
descendiendo por una estrecha vereda a la
sombra de los castaños y llegamos al
arroyo, en donde debemos cruzar el río como
mejor nos parezca. El camino sigue a la
sombra de la vegetación, y tras una subida
respetable, llegamos a Santa Marina, donde
apreciamos la austera y sólida arquitectura
rural. Seguimos nuestro camino entre las
alturas, con bellos paisajes, que de vez en
cuando, dejan ver la carretera de Os Teixois.
Al rato, pasamos por el Caserío de Almallos,
la cual es un ejemplo del abandono que
sufren diversos núcleos rurales. |
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Volvemos
a ir al lado del río, y llegamos al pueblo
de Os Teixois, en donde un precioso molino
de agua nos da la bienvenida, junto a una
sidrería que viene bien en el camino para
degustar los productos típicos de la zona.
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Reemprendemos la marcha, en claro ascenso
hacia el pueblo de las Mestas, pasando por
una abandonada carboeira, (lugares donde se
preparaba el carbón vegetal). La belleza de
este lugar nos sobrecoge, aquí apenas entra
la luz del sol, y el arroyo de las Mestas
acompaña a las pequeñas construcciones.
Por un caminito de piedra, llegamos a la
cascada que daba energía a la carboeira. La
ruta es preciosa, pero este lugar es de los
lugares que no se olvidan. |
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Ya
en el pueblo de las Mestas (prácticamente
abandonado) tomamos la pista que nos lleva
al Teixo, donde dejamos el coche. Eso si,
hay que subir durante quince minutos hasta
poder llegar al final del recorrido. |
Este
recorrido lo realizaron: David González y Javier
Crespo.
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