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La
Virgen de Alfileritos |
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Una bordadora ofreció a aquella Virgen el alfiler
con el que, al pincharse, se había producido una
infección. Parece ser, continúa la leyenda, que
dicha jovencita se detenía allí a diario a rezar
una salve en acción de gracias por la curación
de su mal, sin sospechar la cercana presencia de
un apuesto enamorado que la seguía todas las
tardes con la más sena de las intenciones. Ya os
podéis figurar el resultado: aquello terminaría
en boda y en noticia jubilosa para las mocitas
casaderas, quienes, desde entonces, no han dejado
de traer alfileres a esta Dolorosa con la petición
expresa de un novio que las lleve a los altares.
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