|
|
|
|
|
Una
Noche Toledana |
|
El referido Amrú, como fiel servidor que era del
rey Alhaquem I, fue el que derrotó a un tal Obeídah,
cuando éste, como Walí (gobernador) de Toledo,
se había rebelado contra dicho rey. A título de
compensación o premio por tan brillante servicio,
Amrú solicitó para su hijo la plaza que quedaba
vacante. Y fue así como el joven Jusuf llegó a
ser Walí (gobernador) de la ciudad, cargo
que ejercería despóticamente guiado por su
inepcia, por su instinto sanguinario y por su
apego a las juergas tumultuosas. Sometió a los
toledanos a toda clase de vejaciones, abusivas
imposiciones tributarías y a calamidades sin fin,
razón por la que los principales caballeros de la
ciudad decidieran deponer al libertino tirano y
encerrarlo en la Alcazaba, donde hoy está el Alcázar.
Informado Alhaquem I por los mismos nobles, el rey
decidió nombrar a otro gobernador que actuase con
más prudencia y rectitud, decisión que aprovechó
Amrú para ofrecerse e1 mismo con la promesa de
deshacer y enmendar los errores de su hijo.
Ya
os podéis figurar el resultado de la operación,
por una parte, liberar a su hijo (quién fué
nombrado alcaide de Tudela como
"castigo" ejemplarizante), y por otra, tener bajo control a aquellos osados rebeldes,
cuya completa relación le fue facilitada por el
propio Jusuf antes de partir para la ciudad Navarra.
Así
las cosas, sólo cabría esperar la ocasión para
llevar a cabo una venganza colectiva, ocasión que
llegaría poco después, con el anuncio del paso
por Toledo del príncipe Abderraman, hijo de
Alhaquem. Amrú, ya en calidad de gobernador
toledano, preparo grandes festejos y un banquete
al que fueron expresamente invitados los
caballeros en cuestión, los cuales, según iban
llegando a la residencia oficial, eran conducidos
a las dependencias del "matadero"...
Al
día siguiente todo el pueblo de Toledo
mahometanos, hebreos y cristianos. Las tres
comunidades. Pudo contemplar horrorizado el
macabro espectáculo. ¡Cuatrocientas cabezas
colgando de las almenas en señal de advertencia¡
¡No más rebeliones!. |
|
|
|
|
|
|
|