...Dice que el tal Don Rodrigo, creía más en el
poder que emana de la posesión de riquezas
materiales que en aquel que se desprende de las
acciones de un buen gobierno, ¿Sería esa su
máxima? Los toledanos inventaron la leyenda de un
rey codicioso que, venciendo los grandes temores a
los múltiples monstruos y espíritus que moraban
en la cueva, custodiando los tesoros que el mismo
Hércules había depositado en el fondo de la
misma, se dispuso a derribar una a una las siete
puertas que cerraban el camino de las riquezas a
cualquier osado dispuesto a apoderarse de ellas; y
no era para menos, pues se trataba de un montonazo
de joyas con las más grandes y puras piedras
preciosas, todo un dineral en monedas de oro, y...
nada menos que la mesa de Salomón,
construida con rico jaspe y sostenida por 3 ó 5
píes de pura esmeralda.
Ya
nos podemos figurar como se sentiría Don Rodrigo
con tan solo imaginar la posesión de aquel
tesoro..., ¡el dueño del mundo!. Sin hacer caso
a las noticias que circulaban por Toledo acerca de
los sucesivos avariciosos que habían emprendido
la aventura, sin que hubieran regresado jamás,
tomó la decisión de ser el mismo el que pusiese
fin a tan ingenuos temores; uno a uno fué
rompiendo los siete grandes candados que cerraban
las puertas hasta que abierta la ultima ¿sabéis
lo que encontró?.
Pues solamente un cofre con un sencillo
pergamino en su interior notificándole que
"...
Rey has sido por tu male, que el rey que
esta casa abriere a España tiene quemare".
|