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"Al
coronar un pequeño montículo apareció ante nosotros. El
Valle de las Mil Flores. Majestuoso. Espectacular. Montañas
por todas partes y una especie de arroyo o río deslizándose
lentamente en el centro de aquel paisaje ártico. Avanzamos
lentamente disfrutando de aquella maravilla de la naturaleza" |
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Autor foto:
Alicia Gómez. Valle de las Mil Flores.
Groenlandia. |
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GROENLANDIA: El VALLE DE LAS MIL FLORES |
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Groenlandia: El Valle de las Mil Flores.
Iniciamos la marcha con un sol radiante y un frío
intenso. Nuestro
equipo consistía en pantalón y jersey de forro
polar, pantalón impermeable, chubasquero, botas de
trekking y una pequeña mochila con nuestros efectos
personales, incluida una mosquitera.
Los primeros cuatro kilómetros fueron senderos
pedregosos rodeados de montañas y escasa vegetación.
Los lagos aparecían desiertos, sin vida,
escondidos entre las cumbres nevadas. Nos
acompañaban nubes blancas y grisáceas rozando con
sus sombras los picos. Un día perfecto.
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Autor foto:
Alicia Gómez.
Valle de las Mil Flores. Groenlandia. |
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Al coronar un pequeño montículo apareció
ante nosotros. El Valle de las Mil
Flores. Majestuoso. Espectacular.
Montañas por todas partes y una especie
de arroyo o río deslizándose
lentamente en el centro de aquel paisaje
ártico. Avanzamos lentamente disfrutando
de aquella maravilla de la naturaleza.
Las cascadas poco caudalosas caían
bruscamente por las laderas de las
montañas. La tundra se extendía en todo
su esplendor: suelo de musgo, líquenes,
algodón ártico y otras pequeñas
florecillas. Atravesamos el valle
comprobando que el agua que nos
acompañaba provenía directamente del
Glaciar
Kiagtuut,
debido al retroceso glaciar y la
consiguiente sedimentación. Al llegar a
este punto tuvimos que utilizar las
mosquiteras. |
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Autor foto:
Alicia Gómez.
Glaciar
Kiagtuut.
Groenlandia. |
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Los mosquitos nos atacaban sin piedad y no había manera
de deshacerse de ellos. Una vez cruzado el valle, una
pared de piedra, arbustos y un desnivel acentuado nos
esperaba. Uno por uno fuimos ascendiendo, utilizando a
veces una cuerda para ayudarnos en la escalada.
Arriba la vista nos dejó sin aliento.
El valle. Una mezcla de colores y el silencio. No era
necesario hablar, sencilla-mente observar y retener en
la memoria tanta inmensidad. Continuamos la marcha
aproximadamente una hora más entre lagos, cascadas y más
montañas. No sabíamos lo que nos esperaba al final del
camino.
La enorme lengua del
Glaciar Kiagtuut
descendía abruptamente abriéndose camino entre las
paredes nevadas. El sol iluminaba aquella belleza. |
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Autor foto:
Alicia Gómez. Valle de las Mil Flores.
Groenlandia. |
Descansamos para tomar un tentempié mientras admirábamos el
paisaje y poco después deshacíamos el camino an-dado con la
satisfacción de haber podido contemplar un trozo de
naturaleza virgen.
Cuando volvíamos al hostal donde nos alojábamos y antes de
cruzar el fiordo en nuestra zódiac particular, pudimos ver
cómo cambiaban sus formas los icebergs, brillando
intensamente bajo los reflejos del sol. |
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Autor foto:
Alicia Gómez.
Iceberg.
Groenlandia. |
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Textos y Fotos:
Alicia Gómez. |
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