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"Elena, Marco y yo realizamos un gran recorrido por
Escocia, que comienza
y termina en Edimburgo, disfrutando de cinco días por las
highlands. La
fecha de realización fue del cinco al trece de agosto de dos mil cinco." |
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Autor foto:
Javier Crespo.
Castillo de Eilean Donan.
Escocia. |
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A última hora de la tarde, nuestro avión procedente de
Madrid, haciendo escala en
Birminghan, aterriza en el
suelo del aeropuerto de la capital escocesa. Iberia nos
ha vendido como directo un trayecto que no lo es a un
precio superior al habitual.
Pronto cogemos un taxi,
que por quince libras nos llevará a
Edimburgo. Por la
carretera, observamos la común forma de conducción en
toda
Gran Bretaña, (por la izquier-da). Al principio se
nos hace extraño, pero uno por fuerza se tiene que
acostumbrar, (y es que pronto estaremos nosotros por las
carreteras escocesas con nuestro coche de alquiler).
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Enseguida nos deja el taxista en la puerta de nuestro
hotel, llamado George, (al igual que la calle) que
cuenta con unas buenas instalaciones, y una
situación estupenda, que nos permitirá movernos a pie a
cualquier punto de la ciudad.
Estamos en la “new town”.
Después de cenar, salimos a dar una vuelta. Hace algo de
fresco, pero a mi me parece ideal, y más pensando en la
ola de calor que está invadiendo
España.
No
hacemos más que bajar por una calle perpendicular a la
nuestra, y tenemos un gran monumento muy bien iluminado.
Es la torre neogótica, dedicada
a Sir Walter Scott.
Seguimos caminando para cruzar a la “old town”, por
“north bridge” (puente del norte), y vamos ascendiendo hacia el
castillo, teniendo a nuestra derecha “princeps garden”. También
apreciamos perfectamente el edificio neoclásico que alberga en
su interior la
Galería Nacional, que es la pinaco-teca más
importante del país.
Todo esto, es un
buen aperitivo, para lo que podremos ver al día siguiente.
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SEGUNDO DÍA |
Nos levantamos temprano y aprovechamos a tope el
desayuno intercontinental que tenemos concertado en
nuestro hotel. Por cierto que en el comedor del
mismo, vimos trabajando a jóvenes españoles, que
igual que en otros muchos sitios por los que
pasaremos más adelante, vienen a
Escocia con la
finalidad de aprender inglés.
Lo primero que visitamos es el
Monumento a Walter Scott. A la entrada al recinto, un gaitero con su
atuendo propio, nos ilustra con su música escocesa.
Escuchándola nos adentramos en unos bonitos
jardines, donde una estatua del célebre
explorador
Livingstone nos da la bienvenida. Ya al
pie de la torre, hay que sacar el ticket, para
acceder a la misma. Nos cuesta tres libras, pero
bien merecen la pena pagarse. Se sube por una
angosta escalera de caracol, y nos vamos elevando a
sus diferentes alturas. Las vistas son muy bonitas,
y permiten diferenciar bien las dos partes que la
forman, (new town y
old town). Apreciamos el mar del
Norte que baña una parte de la ciudad, también el
castillo, diversas torres, jardi-nes, etc.... |
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Nuestro siguiente objetivo es la
Galería Nacional. En los jardines, muchas personas gozan en el
césped del estupendo día que hace. Accedemos al ya citado museo
de pintura, (cuyo pase es gratuito), y me llevo una grata
satis-facción al ver obras de grandes artistas. Por citar
algunas: “La vieja friendo huevos de Velázquez” , “Autorretrato”
de Rembrant, o “La Virgen adorando al niño dormido” de
Rafael.
Salimos con el tiempo justo para introducirnos en la “old town”
y buscar un sitio para comer. En los pubs escoceses se come bien
y a un precio económico. Nosotros después de esperar un rato,
conseguimos mesa en uno, y nos pedimos algo típico, “fish and
cheaps”, (pescado con patatas fritas). |
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Cuando terminamos, andamos por
la “royal mile”, que es la milla que separa el
castillo, del
Palacio de Holyrood, y que componen varias calles.
El recinto al castillo está precedida de unas gradas, desde las
que por la noche se asiste al espectáculo de “Military Tatoo”.
Las entradas están vendidas desde hace meses, por lo que nos
quedamos con las ganas de verlo.
Más que ver el castillo
por dentro, queremos patearnos
la ciudad, por lo que
retrocedemos nuestros pasos, y
segui-mos paseando. Al ir en el
mes de agosto, hemos coincidido
con el festival de la ciudad, y
en las calles, hay mucha
animación, y continuos anuncios
de obras de teatro, musicales, y
un sinfín de actividades.
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Tenemos a nuestro
alrededor un montón de tiendas, para comprar todo tipo de
recuerdos, desde la falda escocesa, postales, dulces típicos,
etc... La presencia de
gaviotas no nos hace olvidar que esta ciudad tiene mar, aunque
el escaso tiempo del que disponemos no nos permita ir al puerto.
Lo que si veremos es la casa de los escritores, (pequeño museo
gratuito), que nos muestra una bonita construcción, en la que
están presentes los tres escritores nacionales más impor-tantes:
Robert Burns, Sir Walter Scott y
Louis Stevenson. |
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Las plazas y calles
se encuentran abarrotadas de gente que contempla los
espectáculos que realizan varios exhibicionistas.
Es un ambiente muy agradable y
diferente a otros sitios. Seguidamente, visitaremos la
Iglesia de
San
Gil, obra gótica, (aunque muy restaurada), y con frecuencia llamada
erróneamente catedral.
Hemos aprovechado el
día a tope, cuando ya atardeciendo llegamos a nuestro hotel...
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Textos y fotos:
Javier Crespo. |
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