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A
la hora de plantear esta aventura el problema
fundamental era encontrar una persona que estuviera
dispuesta a llevarnos en un día laboral, hasta Cadalso
de los Vidrios y nos recogiera, a la caída de la tarde,
en Móstoles. Esta ayuda desinteresada la encontramos en
Roberto, un buen amigo, quien no dudó ni un momento en
madrugar más de la cuenta ese jueves para recorrer 150
Km, ida y vuelta, antes de incorporarse a su trabajo.
El “minigrupo” inicial estaba compuesto por Pedro
“Chiqui”, un entusiasta de la aventura y todo
terreno que, aunque no lo parezca, lo mismo le da
descender un barranco que subir una montaña y un
servidor, Carlos, apasionado del Ferrocarril que no podía
dejar pasar la ocasión de recorrer esta línea de
Ferrocarril. A este dúo se unió Jesús, un nuevo
miembro del Grupo de Montaña, aficionado al pedaleo y
bien relacionado, que ya nos sacó de un apuro en La Hoz
de Solán de Cabras cuando el guarda de seguridad nos
prohibió el paso a la entrada de la embotelladora y que
esta vez solucionó la vuelta.
Resueltos los desplazamientos, puestas a punto las
bicicletas y estudiada la cartografía y la documentación,
solo faltaba esperar a que llegara el día que habíamos
marcado en el calendario.
En
Cadalso de los Vidrios, después de despedir a Roberto, iniciamos nuestra ruta. Tomamos la carretera
para iniciar un descenso de 4 Km por el valle del Arroyo
de Tórtolas hasta llegar al Km 2 de la carretera.
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escasamente cien metros del poste se encuentra el cruce
con la traza del ferrocarril. A la izquierda, el
Ferrocarril se encaminaba hacia el valle del Tietar en
torno al Puerto de Casillas, para concluir en Casavieja
donde se abandonaron las obras. Este tramo es de
difícil acceso debido a que la vegetación se ha hecho
dueña de la traza. A
la derecha comienza el recorrido por este
Ferrocarril inacabado que en este tramo recibe el
nombre de Vía Verde del Alberche (Km 0). |

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Sabremos que nos encontramos en el camino correcto
porque a escasos metros se encuentra un pequeño
puente sobre el citado Arroyo de Tórtolas, tras
el cual la vía gira hacia la izquierda por un
paseo entre pinos. Tras abrirse la vegetación,
pueden contemplarse unas hermosas vistas de las
estribaciones orientales de la Sierra de Gredos.
En
el kilómetro 2 se encuentra el cruce con la
M-501, tras el cual la vía gira hacia el este
entre viñedos y campos de cultivo, hasta divisar
las primeras casas de San Martín de
Valdeiglesias.
Será necesario cruzar la M-403 para proseguir por
la calle asfaltada que sale junto al poste del kilómetro
80 de la carretera y que da acceso a la Avenida
del Ferrocarril. Tras una suave cuesta aparece a
nuestra derecha la imagen del Castillo de Don
Álvaro de Luna, punto de obligada visita. |
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