...Tras el desayuno de nuevo
todos en ruta en autobús
hacia el Parque Natural del
Hayedo de Tejera Negra. El
itinerario comienza en
Atienza, un bonito pueblo
cargado de museos, de
monumentos y de historia,
pasando por pueblos de la
denominada “Ruta del Románico
Rural”. |
Recordamos
esa sensación que
tuvimos hace dos años
algunos miembros del
Club “En Ruta”
cuando vinimos al Hayedo
en bici desde Tamajón.
En aquella ocasión
visitamos algunas de las
fantásticas iglesias
románicas, joyas de la
arquitectura,
enclavadas en
solitarios enclaves
junto a pequeñas aldeas, en estos pastizales de vacas cercanos a la
Sierra de Aiyón.
Tras
la parada obligada en el
Centro de Recepción de
Visitantes del Parque
del Hayedo de Tejera
Negra, donde
pudimos |

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| observar
la maqueta en la que aparecen
las diferentes rutas y las
manchas de haya, rebollo,
pino, abedul o tejo del
parque, de nuevo nos
diversificamos: unos en bici,
otros corriendo y otros
andando, para disfrutar del
que creemos es el paisaje más
impresionante de Castilla- La
Mancha y en el mejor momento
del año. |
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| Se
trata del hayedo más
meridional de Europa, situado
en la falda del Ocejón, un
impresionante pico de más de
2.000 metros de altitud,
caracterizado por el cambio de
color de la hoja que sufre en
otoño. |
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Las
tonalidades rojizas y
amarillentas propias de la
vegetación resaltan por el
soleado día que, tras largas
jornadas de lluvia y nieve,
tenemos la suerte de
disfrutar. El agua chorrea en
innumerables arroyos de aguas
limpias sobre la pizarra
oscura.
Las distintas rutas fueron
duras para todos, pero sin
duda inolvidables. En bici
apenas hicimos 35 kilómetros
y nos quedamos con más ganas;
corrieron más de 27
kilómetros y el resto de los
participantes se esforzaron
por hacer un recorrido
exigente de senderismo de más
de 2 horas de duración. |
| Sólo
los más pequeños y algunos
acompañantes se quedaron
jugando por las preciosas
praderas cercanas al
aparcamiento, donde finalmente
todos nos juntamos para comer
e iniciar el regreso a Cuenca. |
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La
última parada de interés se
realizó en el pueblo de
Umbralejo, característico de
la arquitectura negra y que
entró en 1.984 en un programa
de recuperación de pueblos
abandonados. En la actualidad
el pueblo lo gestiona la
administración educativa y se
utiliza para temas de educación
ambiental en grupos de
escolares que pasan períodos
semanales en las magníficas
instalaciones, dotadas de
talleres específicos de
carpintería, apicultura, cerámica,
cocina… así como multitud
de animales domésticos como
cerdos, burros, gallinas,
patos, conejos, etc.
Es preciso agradecer a Samuel
Igualada, diseñador de la
ruta y verdadero
apasionado por esta
zona de Guadalajara, su labor
como guía y verdadero
partícipe de la primera
unión entre nuestros dos
clubes, de los que es socio, y
entre los que reparte algunas
de sus pasiones. También
damos las gracias a Javier
Polo, presidente del Club
Atletismo Cuenca, quien ha
realizado la mayoría de las
gestiones que conlleva la
organización de esta
actividad. |
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