| ...Cerca
de Imón, famoso por sus
antiguas salinas que
explotaban el agua salada del
Río Salado, nos desviamos a
nuestro punto de destino,
Santamera. Se trata de una
pequeña aldea llena de
encanto, ubicada entre rocas
calizas que, en una primera
impresión, nos recuerda a las
Hoces del Cabriel y a sus
famosos “Cuchillos”. |
| El
pueblo, apenas habitado,
nos llama la atención
por su aislamiento; no
tiene cobertura de móviles,
ni se capta ninguna
emisora de televisión
y, sólo de vez en
cuando, se escucha una
emisora de radio.
Nuestro albergue es una
confortable casa de
piedra junto al río
Salado, que tras la
lluvia de los pasados días,
se encuentra desbordado
y aún de color marrón.
Tras la comida, de nuevo
se hacen varios grupos
para recorrer el
entorno. |

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| Al
parecer, la ruta prevista de
14 kilómetros alrededor del
pantano es impracticable
porque el agua anega los
caminos, y debemos variar lo
planeado. |
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La
noche nos llegó pronto
y con ella uno de los
momentos más especiales
de toda la ruta. En la
sala del albergue
comenzaron los juegos.
No había televisión ni
posible distracción y
todos participamos de
una inolvidable jornada
donde los juegos de
animación
y de mesa fueron
la delicia de niños y
mayores y se prolongaron
tras la cena hasta la
media noche...
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