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Aventura

Club Deportivo Elemental "En Ruta".

En Ruta

CLUB DEPORTIVO ELEMENTAL "EN RUTA" 
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El Estrecho del Infierno

 1 de Marzo  2.003

La semana vino cargadita de lluvia y lo que en Cuenca es agua, en la Sierra es nieve. No conocíamos un invierno con tanta pluviosidad como éste. La subida al Albergue de San Blas de Tragacete se hace prácticamente imposible, sobre todo en la cuesta del Molino, pero los organizadores de la concentración MTB que todos los años congrega a antiguos alumnos del IES Hervás y Panduro, nos confirman que el acceso no presenta ninguna dificultad.

"Lo que en Cuenca es agua...

en La Sierra es nieve"

Las rutas que La Asociación Juvenil ADHE tiene previstas para el fin de semana no tienen desperdicio y transcurren por una de las zonas más atractivas para el ciclista de montaña. Desde el Club En Ruta nos ponemos en contacto con los “Amigos del Hervás” y quedamos para acompañarles en su primera ruta que transcurriría por el Estrecho del Infierno buscando el Alto Tajo en dirección a Guadalaviar.


        Dejamos los coches en Tragacete y nos disponemos a reunirnos con este grupo de auténticos bikers. Enseguida comprobamos que la subida al albergue está limpia y ya nos impresiona la gran cascada de agua en El Molino.

        Tras unos minutos de espera para inflar las ruedas de todos los concentrados, fruto de las bromas de la noche anterior, partimos hacia el nacimiento del Júcar. Sabíamos que la nieve iba a estar presente pero a medida que ganábamos altura iba dificultando más nuestra marcha hasta tal punto que hubiera sido imposible sin las rodadas de un 4x4 que había pasado anteriormente. 

         También sabíamos que, muy pronto, en el Estrecho del Infierno, comenzaba la senda que nos llevaría al Collado del 19 y que a partir de entonces tendríamos que abrirnos paso a través de nieve virgen.

         En este punto la decisión más sensata hubiera sido regresar de nuevo al albergue debido a la gran cantidad de nieve acumulada, pero confiamos en que llegados a la Fuente de Cristino, la pista que nos llevaría al Puente de Veguillas presentara rodadas de vehículos de tracción 4x4. Continuamos por el PR con esa esperanza y, bicicletas al hombro, comenzamos la ascensión de tan sólo 3 kilómetros pero con un espesor de nieve que nos hacía hundirnos casi hasta la cadera, sobre todo en el tramo final.
        Se cumplieron los peores presagios porque, al llegar a la Fuente de Cristino,  lo que habitualmente es una pista ancha y de buen firme, era un manto de nieve que hacía imposible montar en bicicleta. De nuevo la toma de decisiones y planteamiento de hipótesis. Si llegábamos al Puente de Veguillas, que ya supondría un gran palizón cruzando dos collados, podríamos tener la fortuna de que la carretera de Guadalaviar estuviera limpia por la acción de los quitanieves.

         De no ser así habría que subir hasta El Cubillo andando con las bicis. Esto último significaría unos 20 kilómetros con las monturas a cuestas en medio de un tascazo de nieve como pocas veces había visto nunca. El corazón te empuja a la aventura y a concluir lo comenzado, pero la cabeza nos dictaba todo lo contrario. Si continuábamos sabíamos que habría que comer y “casi merendar” en ruta y no llevábamos avituallamiento suficiente para afrontar todo el recorrido con garantías. Además, los coches de apoyo, “olvídate de ellos”, no podrían andar ni un solo metro por aquí”.

Aún así y a pesar de los riesgos que entrañaba continuar, 8 valientes de ADHE deciden probar suerte y con cierta envidia nos despedimos de ellos deseándoles mucha suerte.

          Les acompañamos apenas 500 metros hasta el Tormo de Cañaveras y cogemos un atajo que nos devuelve al PR de regreso al Estrecho del Infierno. Como la ruta está llegando a su fin, no nos importa mojarnos los pies todavía más y en algunos tramos podemos bajar montados en las bicicletas metidos dentro del arroyo. Todo sea por darle un poquito de espíritu MTB al asunto. Ya en el albergue nos despedimos de nuestros anfitriones agradeciéndoles su calurosa acogida y partimos hasta Tragacete donde habíamos dejado los coches.

Todavía siento esa curiosidad de saber qué ocurrió con aquellos 8 intrépidos y el lunes siguiente nos llegan noticias suyas. Según nos contaron, fueron casi 6 horas inmersos en un mar de nieve con la suerte de que uno de los coches de apoyo, aún a riesgo de quedar atrapado, pudo abriles paso hasta la base de La Mogorrita y poder regresar al albergue por el Puerto del Cubillo, exhaustos por el cansancio.

Como veis... la suerte siempre acompaña a los valientes.

Fotos y Textos: Pablo Fernández.

 
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