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Uno
de los recorridos que más atraen a los ciclistas de
montaña de Cuenca es el que nos acerca a las Torcas
de Los Palancares.
En
esta ocasión optamos por salir desde Cuenca y
ascender a la Ceja de Palancares a lo largo del
nacimiento del río Huécar.
Accedemos
a la localidad de Palomera por el Camino de los Jerónimos
a través de la Hoz del Huécar. Desde lo alto
tendremos innumerables oportunidades de volver la
vista atrás y contemplar el casco antiguo de Cuenca
en todo su esplendor. En nuestro camino nos cruzamos
con muchos deportistas, unos andando, otros corriendo,
ya que este paseo, conocido como la Ruta Turística,
es transitado con asiduidad por multitud de ciclistas,
amantes del footing, paseantes que se deleitan con el
paisaje que van descubriendo en cada curva o personas
que siguen las recomendaciones de su médico para
bajar el nivel de colesterol. Podremos también saciar
nuestra sed en las fuentes que vamos encontrando a
nuestro paso y hacer un alto en el camino para
contemplar la labor de los hortelanos mimando las
tierras que riega el Huécar a veces con cuentagotas.
Después
de cruzar el pueblo de Palomera, muy pronto, el
camino inicia la dura subida a la zona de Los
Palancares que se prolonga varios kilómetros, siendo
las primeras rampas las de mayor dureza
tanto por la pendiente como por la dificultad
de un camino con multitud de ondulaciones y mucha
piedra suelta.
En
este ascenso, como en el resto de subidas a cerros,
puertos y repechos que afrontamos, cada uno sigue el
ritmo que más le conviene por su cadencia habitual de
pedaleo, el desarrollo empleado o por su estado de
forma física. Cuando se termina la ascensión siempre
se hace un alto en el camino para reagruparnos. Esto
se hace imprescindible cuando el grupo es numeroso y
sus componentes tienen distintos niveles de
entrenamiento.
La
llegada a Los Palancares se hace por un camino, en
falso llano picando hacia arriba, ancho aunque algo
estropeado por las rodadas de vehículos en época de
lluvias.
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Las
Torcas. Formación. |
Ya en Las Torcas, podemos contemplar
estos accidentes naturales cuya formación
se inició hace 170 millones de años
cuando la mayor parte de la provincia de
Cuenca estaba sumergida bajo las aguas
del mar (Mar de Thetis). En esas
condiciones los sedimentos, en su mayor
parte calizos, se depositaban en el
fondo creando un cúmulo de capas
superpuestas. Las capas inferiores,
sometidas a un aumento de presión,
dieron lugar a rocas, que por su formación
se llaman sedimentarias. |
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Hace unos 30 millones de años el mar desapareció.
Posteriormente las placas que forman la corteza
terrestre
fueron sometidas a presiones del magma
interno y se originaron los plegamientos alpinos
que levantaron la Cordillera Ibérica, que un
clima cálido y lluvioso atravesó de
innumerables ríos. La acción erosiva del agua
se manifiesta fundamentalmente de dos formas:
primero disuelve la roca, como si fuera
caramelo, creando profundos surcos, y después,
al congelarse el agua de las grietas,
tira las paredes rocosas sobre el
interior. Como consecuencia de todos estos
fenómenos karsticos se han creado en la
provincia de Cuenca espectaculares paisajes
tales como:
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Las Hoces:
la erosión se ejerce por un cauce de agua
longitudinal. Las paredes rocosas que atraviesa son
cortadas y la acción erosiva va ensanchando la Hoz.
Las
Torcas: una grieta en el terreno hace que el agua
circule a través de ella hacia los acuíferos. Como
consecuencia de la erosión se forma primero una
dolina y si el proceso sigue y los bordes son muy
abruptos se denomina torca, con forma de embudo y con
las paredes de roca simulando más o menos
circunferencias.
Los
Rincones, tales como "Rincón de Uña" o
el "Rincón del Buitre en Hosquillo" se han
creado cuando el agua, tras penetrar por las grietas
al acuífero, alcanza un terreno impermeable y aflora
a pie de la placa caliza. La roca sufre erosión y se
forma un hueco en forma de U que el agua va haciendo
cada vez más profundo y que simula una Hoz pero que
acaba allí donde surge el agua.
Las
Simas y Sumideros. Las aguas infiltradas en las
rocas calizas circulan subterráneamente por las múltiples
fisuras hasta crear en ocasiones redes de galerías
que pueden entrar en contacto con la superficie en
vertical en las llamadas simas.
Finalmente, si las cuevas y cavernas del interior de
la placa caliza se hunden se crean paisajes tan
espectaculares como los Callejones de Las Majadas o la
Ciudad Encantada.
Las innumerables torcas de la provincia de Cuenca
tienen su mejor representación en el paraje conocido
como "Torcas de los Palancares", siendo la
Torca del Lobo la más impresionante por su tamaño y
la de la Novia la más coqueta por sus dimensiones
pequeñas, su profundidad y su abundante vegetación.
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Las
Torcas. Vegetación.
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En el interior de las Torcas las diferencias
entre la solana y la umbría son muy intensas, y dan
lugar a una vegetación muy diferente:
Por
un lado la umbría tiene tejo, acebo, serbal, arce,
pinar, robledal, acompañado de multitud de especies
de matorral como avellano, buje, alibustre, espino
albar, arlo, endrino, zarzal etc., e incluso de
plantas trepadoras como la clemátide, madreselva o la
hiedra, de helechos, musgos y líquenes. Su visión
supone rememorar la vegetación de latitudes mucho más
septentrionales y dio lugar a que nuestros antepasados
llegaran a divinizar algunas de las especies
representativas de estos lugares tan singulares, tales
como el tejo y el acebo.
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Por
otro lado, a escasos metros de la zona anterior
aparece una zona expuesta a un clima semidesértico
con una flora interesantísima expuesta a
condiciones extremas de falta de agua y de insolación.
En la roca, las condiciones que diferencian la
solana y la umbría se ven mucho más acentuadas
por la falta de suelo fértil y es allí donde
aparecen muchas de las plantas endémicas que hacen de
las torcas lugares extremadamente importantes y a
proteger. Se trata de plantas que sólo se dan en esas
zonas y que por tanto son únicas y muy valiosas. Los
arbolillos de encina, pino o roble tienen pequeños
crecimientos similares a bonsais. Los matorrales, como
el madroño, el euónimo, la sabina mora, el guillomo
o el enebro completan los estratos de vegetación.
Finalmente
el entorno de las Torcas posee un impresionante pinar
ordenado y aprovechado racionalmente para la obtención
de madera y pastos y en él se halla, probablemente,
la mejor parcela de “Pinus Nigra” de toda Europa.
Se trata de una impresionante aglomeración de pinos
que rondan los 40 metros de altura, con grandes diámetros
y troncos rectos. También se deben destacar varios
pinos singulares tales como el "Pino
Candelabro" o el "Pino el Abuelo", magníficos
ejemplares, tanto en diámetro como en porte.
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Después de visitar la impresionante Torca del Lobo,
tomamos dirección hacia el Campamento pero no por
carretera si no por los caminos de la zona conocida
como “El Sumidero”, donde como comentábamos
anteriormente se conserva una impresionante parcela de
“Pinus Nigra”, probablemente la mayor de Europa
con pinos de más de 40 metros de altura y tupidas
ramas que proporcionan al suelo que cobijan una
humedad que permanece constante durante la mayor parte
del año proliferando musgos y líquenes así como
gran variedad de setas en una exuberante vegetación.
En el interior del pinar aún parecen más majestuosos
los árboles que nos ocultan el sol creando un
ambiente de penumbra incluso en las horas centrales
del día.
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Un
camino sinuoso en suave descenso, salpicado de vacas
pastando, a través del pinar, nos lleva hasta el
Campamento de Palancares.
El
Campamento pertenece a la Junta de Comunidades de
Castilla la Mancha y está capacitado para albergar a
300 personas. Ofrece servicios de comidas y limpieza,
dispone de enfermera y socorrista. Cuenta con pistas
de tierra de futbito y de baloncesto, piscina con
profundidad máxima de 1,60 metros, luz eléctrica,
teléfono público, comedores, servicios con agua
caliente y aula para reuniones y talleres.
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Cada
una de las tres zonas de acampada, distribuidas de
forma circular, cuentan con cabañas de unos siete
metros cuadrados que hacen cómoda la estancia y la
pernocta. Tienen una capacidad para 8 personas y
disponen de literas.
El
entorno próximo al campamento ofrece muchas
posibilidades. Una ancha pinada limpia de vegetación
permite hacer rastreos y todo tipo de juegos y
actividades. Así por ejemplo se puede encontrar una
zona, en el mismo campamento, con el desnivel
necesario para montar una tirolina o para hacer rapel
y escalada. Una pequeña capilla y una construcción
actualmente en desuso proporcionan la posibilidad de
habilitar espacios escénicos para representaciones y
veladas.
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Tras
un breve descanso en la Fuente del Rollo, popularmente
conocida como del Canto, de aguas generosas,
regresamos a Cuenca buscando ya caminos de rodar fácil,
pues los kilómetros realizados ya han hecho mella en
el grupo, por tanto abandonamos el camino principal
(Antiguo Camino Cañete) auténtico rompepiernas y
optamos por otro paralelo a la carretera de perfil
mucho más llano que desemboca justo en la estación
eléctrica del Polígono Los Palancares.
Esperaremos
con impaciencia el siguiente fin de semana que seguro
nos deparará nuevas aventuras y muchos parajes por
descubrir.
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Fotos
y Texto: Pablo Fernández |
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