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(Javier
Laguia. Club En Ruta)
De la mano del Club de Ciclismo de
Montaña "En Ruta"
conocemos con detalle el recorrido
del Camino de Santiago desde León.
Podemos asomarnos al arte, cultura,
tradiciones del Camino y a las
penurias que los peregrinos
experimentan en su devenir para
conseguir la bendición del Apóstol
Santiago.
En
este relato del Camino de Santiago
se pretende destacar lo más
significativo y las experiencias más
sobresalientes con el inicio y final
de cada etapa por si facilita su
preparación a otros peregrinos que
deseen iniciar el Camino desde León.
El
2 de agosto emprendo de nuevo la
aventura de recorrer El Camino
de Santiago, en este caso de
terminar, porque lo dejé inconcluso
el año anterior en León
desde Roncesvalles. La
combinación en tren es muy buena
porque cogiendo desde Cuenca el de
las 7:05 llegas a Madrid a las 9:45.
Se hace el transbordo desde Atocha
hasta Chamartín para coger el tren
regional Expres de las 11:30 que
llega a León a las 15:58. Ya
sabéis que en todo momento podemos
llevar las bicicletas en el tren con
la comodidad que supone para
nosotros y lo económico. No ocurre
así en la vuelta como luego
comentaremos.
Como nuestro objetivo es
empaparnos de toda la historia,
cultura, arte, costumbre, religión,
etc., del Camino, empiezo en LEÓN a las 4 de la tarde recorriendo los lugares que ya el
año pasado tuve ocasión de
visitar: la Catedral
de Santa María de la Regla,
obra maestra del gótico español
(sus 1800 metros cuadrados de
vidrieras la hacen realmente
impresionante además de sus formas
y tamaños); la Real
Basílica de San Isidoro,
uno de los grandes tesoros del
románico del Camino, estrechamente
emparentada con la Catedral de Jaca,
San
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"Hostal
de San Marcos. León" |
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Martín
de Frómista o la Catedral de
Santiago. No debemos pasar por
alto visitar el Panteón Real,
lo que se llama la Capilla
Sixtina del Románico
español, una auténtica joya
de arte; el Monasterio
y el Hostal de San Marcos y
las calles y plazas del casco
histórico de donde destacamos
la Plaza
del Grano con uno de
los albergues de peregrinos de
la ciudad donde sello la
credencial e inicio camino por
el puente de piedra sobre el río
Bernesga cuando son las 6 de
la tarde. |
Como
queda todavía bastante día,
prefiero comerle terreno a los páramos
leoneses que supone un terreno fácil,
monótono frente a lo que luego me
espera en Galicia. En este trayecto
me encuentro con algunos hermanos
peregrinos a pie y otros en
bicicleta con los que entablo
conversación y un rato de compañía
mutua.
En
ocasiones, el Camino presenta
bifurcaciones donde el peregrino
tiene que elegir por dónde circular
en función de muchas variables. En
este caso, desde LA
VIRGEN DEL CAMINO, aparece
una bifurcación y yo, por
comodidad, a sabiendas de que no me
pierdo nada significativo del
Camino, elijo la que pasa por VILLADANGOS DEL PÁRAMO para unirme a la otra variante en HOSPITAL
DE ÓRBIGO con el puente
sobre el río Órbigo, uno de los más
famosos del Camino, tanto por su
calidad arquitectónica como por su
historia, sobre todo por la liza
mantenida el año jubilar de 1434
por el caballero leonés don Suero
de Quiñones y nueve ayudantes
contra todo caballero que quisiera
romper tres lanzas contra él; el
motivo era una obligación de amor
hecha a cierta señora por la
que se comprometía
todos los jueves a ponerse
una argolla de hierro en torno al
cuello y de la que quería librarse.
Cumplida esta “aventura”
peregrinó a Santiago y donó al Apóstol
un brazalete de oro de la
desconocida dama.
Cruzando
el puente me encuentro con Héctor,
el hospitalero, que por su
simpatía me atrae la atención
y me decido quedar porque hay
camas libres en el albergue y
porque ya la tarde va muy
avanzada. Termino esa tarde
con 36 km que me van a venir
muy bien para posteriores
etapas.
Ya sabe quien ha hecho alguna
vez el Camino de Santiago que
no se duerme mucho y menos la
primera noche que todavía no
estás cansado y te encuentras
con ganas de empezar (en mi
caso) a rodar, además de
contemplar todos los
monumentos que llevas días
consultando. |

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"Puente
sobre el Río Órbigo" |
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Por
eso, el 3 de agosto a las 7 de la mañana
estoy preparando las alforjas y a
las 7:30 estoy montado en la
bicicleta en un día precioso con
una luz que intenta desperezarse,
preciosa (voy a poniente y la luz la
tengo a favor). Enseguida, pasando
por el crucero de Santo Toribio,
llego a ASTORGA
(”Asturica Augusta”) capital de
la maragatería. Atravieso la
muralla por la Puerta del Sol y enseguida llego a la plaza del ayuntamiento
donde a las 9:00, Colas y Colasa
(dos muñecos articulados maragatos
de la fachada del ayuntamiento) dan
las campanadas. Hay que destacar la Catedral de Santa María de estilo gótico y junto a ella el Palacio
Episcopal, obra neogótica
de Antonio Gaudí (particularmente
me impresiona más la primera que la
segunda edificación) En esta
localidad hago un descanso y
desayuno (tengo costumbre de
desayunar por el Camino, no al
salir) y emprendo inmediatamente la
ruta hacia MURIAS
DE RECHIVALDO con una
iglesia que presenta una escalera
exterior de piedra que permite
acceder al campanario (más tarde
comprendo que es algo habitual en
las iglesias de la zona) A
continuación llego a un hermoso
pueblo, CASTRILLO
DE LOS POLVAZARES que todavía
goza de excelente conservación,
sobre todo su calzada y destaca la
calma y tranquilidad que se respira
en sus rincones.
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| "La
Cruz de Hierro en el
Monte Irago" |
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Paso
por RABANAL
DEL CAMINO donde
entablo conversación con un
anciano natural de Padrón y
que amablemente me llena el
bidón de la bicicleta y
continúo Camino para ascender
el Monte Irago y llegar a uno
de los puntos más emblemáticos
del Camino, la CRUZ DE HIERRO, donde terminan las tierras maragatas y
empieza el Bierzo. En la Cruz
es tradición depositar una
piedra para pedir protección
en el viaje, de ahí que se
haya formado un mayúsculo
promontorio de piedras
arrojadas por miles de
peregrinos que han cumplido
con esta tradición después
de siglos. |
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Ni
qué decir tiene que yo también dejé mi
chinarro en conmemoración a mi paso por este
punto. Lo que más me llamó la atención de la
ascensión es la brisa fría que corría que
ayudaba mucho a aguantar el calor si tenemos en
cuenta que era la una del mediodía. Se trata
pues de un lugar emblemático, dedicado a
Mercurio, dios de los caminos. Es el punto más
alto de todo el Camino, 1504 metros desde donde
se divisa la frontera con Galicia. Dicen (los
ciclistas) que las rampas de la Cruz de Hierro
son más fuertes que la subida de O Cebreiro en
Lugo..., ya veremos. En la bajada hay que tener
mucha precaución porque nos encontramos con
unas fuertes pendientes y hasta habrá que
abrigarse un poco.
Como la mañana va avanzada y la subida
al cerro me ha trastocado las fuerzas hago un
alto en el camino en EL
ACEBO donde doy buena cuenta de un caldo
del bierzo (caldo con patatas y judías verdes)
acompañado de buen pan gallego y regado con un
tinto del bierzo que hace las delicias del
paladar.
Enseguida pongo rumbo a Santiago en una bajada
vertiginosa. En RIEGO
DE AMBROS hago 100 km y puedo contemplar
los primeros castaños. Y así llego a PONFERRADA la “Ponsferratus” donde destacamos el Castillo
de los Templarios, la Basílica
de Nuestra Señora de la Encina,
patrona del Bierzo, y el Arco del Reloj, en la famosa Torre
del Reloj. En Ponferrada sello la
credencial en el albergue de peregrinos donde me
obsequian con una infusión de té que me
reanima porque ahora el sol cae de lleno y las
fuerzas empiezan a flojear.
En toda esta comarca del Bierzo se observa la
influencia de la vida minera, hoy día en
decadencia y proceso de reconversión no se sabe
a qué actividad. Salgo de Ponferrada camino de
Villafranca y paso antes por CACABELOS
donde una vez que se cruza el puente sobre
el río Cúa, en el Santuario de la Quinta
Angustia puedo contemplar una escena policromada
del Niño Jesús jugando a las cartas con San
Antonio de Padua, escena ésta muy visitada y
valorada en todo el mundo.
Llego a VILLAFRANCA
DEL BIERZO a orillas del Burbia en su
confluencia con el Valcarce donde se fundó un
asentamiento de francos en tiempos de Alfonso
VI. Visita obligada es la Iglesia
de Santiago, templo románico de una
sola nave con la Puerta del Perdón ante la
cual, los peregrinos impedidos o imposibilitados
para proseguir viaje, podían ganar allí el
jubileo con la misma plenitud que ante la tumba
del Apóstol en Compostela. También hay que
destacar el Castillo
de los Marqueses de Villafranca, la Iglesia
de San Nicolás, la Colegiata
de Santa María y la calle
del Agua donde se agolpan la mayoría de
los monumentos insignes.
En Villafranca tengo ocasión de visitar la I
Feria del Vino del Bierzo y Productos
artesanales del Camino y cómo no, hago cuenta
de las ricas viandas que usan aquí con
repetidas catas de tintos y quesos que saben a
gloria y sirven casi de avituallamiento para el
camino que me queda hoy.
Abandono Villafranca con ánimo de continuar no
sin antes sellar la credencial en el albergue
donde me dan un folleto con una relación de
albergues destacando los que son de la
Asociación de Amigos del Camino y cuento con
dos en Vega de Valcarce y Ruitelán. A la salida
de Villafranca elijo la variante que discurre al
lado del río Valcarce de lo cual me alegro
porque se trata de una carretera muy tranquila
desde que han hecho la autopista de Galicia y
porque me permite contemplar en todo momento el
río en sus múltiples puentes.
Al final de la jornada después de 120 km llego
a RUITELÁN donde queda una plaza en el albergue de Carlos que
prepara una rica cena y al día siguiente un
rico desayuno a las 6 de la mañana acompañado
de música (clásica, sacra,...) que hace las
delicias de los presentes y te ayuda a
desperezarte. Todo ello (estancia incluida) por
tan solo 5 €, es realmente atractivo e
interesante.
El
4 de agosto abandono el pueblo cuando está
amaneciendo e inicio la ascensión por el bello
río Valcarce hacia O
CEBREIRO. Las rampas son muy fuertes y
con la carga de las alforjas aún se hacen más
pesadas. La subida exige más esfuerzo que en la
Cruz de Hierro. Se desaconseja la ascensión en
horas calurosas. La recompensa es muy alta pues
si tenemos suerte y no hay mucha bruma gallega,
desde lo alto se contempla un paisaje
espectacular. Ya estamos en Galicia, en Lugo
concretamente, veo las primeras pallozas y
empiezo a recorrer las temidas corredoiras
gallegas (sendas y caminos en ocasiones
tortuosos por el firme y por las pendientes,
cubiertas en la mayoría de los casos, por una
espesa vegetación) El ritmo se ralentiza.
Enseguida
afronto el Alto de San Roque y el Alto del Poio
para llegar a Triacastela donde el Camino
presenta una bifurcación y para los ciclistas
es más recomendable la que pasa por Samos pues
antes iba pegada a la carretera pero hoy día,
han buscado alternativas por corredoiras y el
Camino se hace igual de interesante que por San
Xil.
Llego a SAMOS
y me impresiona la tranquilidad que se respira
en el bello Monasterio dedicado a San Julián y
Basilisa, uno de los más antiguos de España y
símbolo para la cultura de Galicia y de toda
España. En este lugar, el cuentakilómetros me
marca los 200 desde León.
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"Corredoira
gallega entre los kilómetros 100 y
99" |
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Cuando
llego a SARRIA
ya es hora del obligado avituallamiento y
después de un reducido descanso y de
contemplar por fuera la Iglesia Parroquial
del Salvador (representante del románico
gallego) prosigo Camino llegando a Brea
donde contemplo los primeros ejemplares de
eucalipto y donde también podemos
observar el mojón de los últimos 100 km
del Camino de Santiago. El tramo más difícil
de todo el Camino (y eso que hubo
problemas con el firme en sendas de
Navarra) lo encuentro entre los km 100 y
99 donde un pedregal impresionante me
espera y me obliga a izar la bicicleta (¡con
toda su carga!) cuando son las 5 de la
tarde y un sol de justicia hace mella en
las fuerzas. Los ánimos se reavivan después
de refrescar las mentes en una agradable y
bonita fuente de Mirallos. En PORTOMARÍN
cruzo el río Miño y pruebo la tarta de
Santiago que realmente está rica. En esta
localidad destaca sobre los demás
atractivos la iglesia-fortaleza de San
Nicolás con una bella portada y un ábside
semicircular. |
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No
dejo que me flaqueen las fuerzas y prosigo para
poder llegar sobradamente en la siguiente
jornada a Santiago. Por eso, paso la noche en
Ventas de Narón con 90 km a la espalda después
de disfrutar de un recorrido por caminos y
sendas. Por cierto que el albergue deja mucho
que desear pues en la cocina no hay
absolutamente de nada y obliga a los inquilinos
a desplazarse unos metros a un bar cercano.
Menos mal que yo todavía cuento en las alforjas
con pan, fiambre y fruta y me permite disponer
de más tiempo para el descanso.
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"En
la iglesia de San Juan de Furelos
con hermanos peregrinos de
Cuenca" |
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La
última jornada hasta Santiago amenaza
fuertes lluvias. Amanece con una preciosa
bruma gallega y hace fresco. Enseguida
llego a PALAS
DE REI donde desayuno y prosigo
hasta SAN
JULIÁN
que presenta un pequeño templo románico
del siglo XII. En LEBOREIRO
es de destacar contemplar la iglesia de
Santa María y un cabeceiro (hórreo en
forma de canasta) junto al Camino. FURELOS
se presenta con un majestuoso puente de
cuatro ojos y en cuya iglesia puedo
saludar a unos compañeros de Cuenca lo
que me da gran alegría.
Prosigo
Camino pasando por Melide y Arzúa y como
la hora del mediodía se echa encima doy
buena cuenta de un filete de ternera
gallega y de un trozo de queso de vaca
“del vecino de al lado” (como explica
el cocinero) en SANTA IRENE única dedicación del Camino a esta santa mártir
portuguesa. |
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Es
de destacar el rompepiernas que supone este
tramo del Camino para el ciclista. Se trata de
un constante subir y bajar para cruzar los
innumerables puentes sobre una gran cantidad de
ríos y arroyos que cruzan transversalmente el
Camino.
Por
fin llego a SANTIAGO
DE COMPOSTELA no sin antes constatar lo
frío y moderno que es el Monte del Gozo. Son
las 3:30 de la tarde y entro a Santiago con
cansancio pero con mucho ánimo y después de
recorrer algunas calles como la Rúa de San
Pedro, Plaza de Cervantes, calle Azabachería,
Plaza de las Platerías llego a la majestuosa
Plaza del Obradoiro y puedo contemplar, por fin,
la portada barroca de la Catedral y donde sólo
me separan 33 escalones para disfrutar de la
perfección que supone el Pórtico de la Gloria,
obra cumbre del románico español y joya
arquitectónica más valiosa de la Catedral.
No
me voy a detener en enumerar el interminable
rosario de monumentos y atractivos de la ciudad
compostelana. Me remito a la experiencia vivida
y, ni qué decir tiene, que lo primero que hice
fue recoger mi compostela (documento
personalizado que acredita haber realizado el
Camino) y con una fotocopia fui a cenar gratis
al Hostal de los Reyes Católicos. Me albergué
en el seminario y tuve ocasión de
“perderme” por las callejuelas de la ciudad
y disfrutar, por la noche, de la tuna
compostelana en la plaza del Obradoiro que
hicieron el deleite de los presentes. Realmente
tiene un atractivo especial oír la canción de
la tuna compostelana en el mismo Santiago y ante
la Catedral.
Por
último comentar que no se hace el Camino si no
se llega a PADRÓN.
Como sabéis, esta localidad se encuentra en la
Ría de Arosa junto a la de IRIA
FLAVIA. Allí se originó, quiérase o
no, el mito de Santiago. Es de obligada visita
la Colegiata de Santa María de Iria Flavia,
primer templo mariano del mundo, antigua sede
episcopal y donde se reconocieron como auténticas
las reliquias del Apóstol Santiago. Estuve
también en el Monte Santiaguiño donde están
las “peñas”, lugar en que predicaba
Santiago el Mayor. En la Iglesia parroquial de
Santiago se encuentra el “pedrón” (que da
nombre al pueblo) bajo el Altar Mayor, piedra
donde los discípulos amarraron la barca en que
portaban el cuerpo del maestro Santiago. Por último,
es importante recrearse en la Fuente del Carmen,
una de las fuentes más hermosas de Galicia. Hay
que pagar un importante precio para disfrutar de
Padrón e Iria Flavia y es hacer el recorrido
por la concurrida, peligrosa y ruidosa carretera
desde Santiago con un arcén, en ocasiones,
inexistente.
La
vuelta a Cuenca desde Santiago resulta muy fácil
porque existe buena combinación en tren. La
bicicleta no la podemos trasladar en el
tren-hotel (Renfe sólo lo permite en trenes
regionales) por lo que tuve que hacer uso de la
empresa VIA Galicia que por tan solo 30 €
más IVA te lleva la bici a casa. El
servicio es realmente bueno porque, en mi caso,
tenía la bicicleta al día siguiente de mi
llegada. El
jefe se llama Nicolás y el teléfono es
el 981 519 706.
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Fotos
y Textos: Francisco
Javier Laguia. |
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