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Aventura

Club Deportivo Elemental "En Ruta".

En Ruta

CLUB DEPORTIVO ELEMENTAL "EN RUTA" 
CIF G-16201212 Alfonso VIII, 89 . 16001 CUENCA
Teléf. 969 229 778 / 649118504 / 667654390
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 "Bike extremo del Océñigo al Cambrón"

 25 de Mayo-2003

Nuestros amigos del Club en Ruta de Cuenca, nos mandan su última aventura... "sobran las palabras; las fotos hablan por sí solas". Esta ruta la realizamos en el mes de mayo en un día soleado, pero con una temperatura que no superó los 12 grados. Encontramos una conexión que descubrimos entre el Océñigo y el Cambrón y... nos aventuramos con nuestras monturas hacia lo desconocido... La Aventura es la Aventura...

Bájate las fotos más aventureras de Mountain Bike Extremo del Club en Ruta de Cuenca.

"Cuando has trotado mucho en bicicleta y ya no te conformas con cualquier cosa, ni tampoco deseas repetir los mismos recorridos de otras veces, empiezas a investigar nuevas sendas que te descubren parajes insospechados, empiezas a desarrollar tu intuición a la hora de lanzarte a la aventura y haces un constante ejercicio de orientación a lo largo de toda la ruta".

            Cuando eres muy joven e inexperto, el miedo a lo desconocido, a perderte, a que te sorprenda la noche o a que te caiga una tormenta de mil demonios te impide meterte en estos “berenjenales”. A medida que van pasando los kilómetros, va madurando tu relación con la naturaleza. Conoces los peligros que te pueden acechar y aprendes cómo combatirlos, el frío, el calor, la lluvia, la noche. Inconscientemente vas sintiendo una irresistible atracción hacia lo desconocido, te atrapa la necesidad de saber a dónde lleva ese desfiladero, esa senda, ese barranco,...

Ahora que muchos de nosotros hemos llegado a los 40, hacemos cosas que ni siquiera nuestras familias entienden, ni siquiera nosotros llegamos a comprender qué es lo que nos llama con tanta fuerza a coger nuestra bicicleta y adentrarte en lo más  agreste y recóndito de la montaña.

Hay rutas que, por su espectacularidad y valor ecológico, proporcionan grandes momentos de satisfacción para el ciclista de montaña y son éstas precisamente las que no importa repetir en cualquier momento, pues cada estación del año transforma el paisaje, la forma de rodar, las sensaciones sobre la bicicleta y la apreciación del entorno.

Como todos los fines de semana, un grupo de amigos del Club En Ruta nos hemos juntado para hacer un recorrido por los Altos de la Ciudad Encantada y volver a bajar a Villalba de la Sierra por el Océñigo. Se trata de un descenso divertido, bastante trialero, en el que la técnica predomina ante la potencia física. Es uno de nuestros parajes favoritos, de los pocos que quedan alejados de la contaminación ambiental y de la agresión del 4x4.

En esta ocasión, el espíritu inquieto de todos los que nos hemos embarcado en esta aventura nos mueve a descubrir la unión de las hoces del Cambrón y del Océñigo. No sabemos lo que nos podemos encontrar. Sólo adivinamos a lo lejos que no va a ser fácil mantenerse sobre dos ruedas por este desfiladero y que tocará ir a pie en los tramos más complicados.

Mientras podemos, seguimos el curso del arroyo del Océñigo, difícil empresa a tenor de las piedras tan irregulares que forman su lecho. Muy pronto se encajona el río en un pequeño barranco que ha ido erosionando el propio arroyo a lo largo del tiempo. El paso por algunas colochas se complica pues algunas superan los dos metros de profundidad y el agua está congelada. La mañana está soleada pero la temperatura ha bajado súbitamente, tanto es así que el wind-stopper  que utilizamos en invierno no molesta en absoluto a estas alturas del año (finales de mayo). El primer contacto con el agua parece una cuchillada en la piel y la inesperada caída de un compañero a una de estas gélidas pozas le obliga a hacer un ejercicio de control de respiración para poder salir a nado. El resto nos sujetamos a las rocas con firmeza ya que las calas de nuestras zapatillas hacen que resbalemos constantemente.

Estamos convencidos de que somos los primeros en transitar por este lugar en bicicletas de montaña y probablemente no volvamos a repetir esta experiencia por la poca ciclabilidad del tramo, así que la sensación de estar haciendo algo único e irrepetible es indescriptible.

Cuando finalizas una ruta sueles comprobar en tu ciclocomputador los datos del recorrido como la longitud total, el tiempo transcurrido o la velocidad media empleada que suele oscilar entre los 15 y los 25 kilómetros por hora, según el perfil del recorrido y las condiciones del terreno. Hoy estos registros han caído por los suelos pero la experiencia merece la pena.

            Este verano, aprovechando el calor, nos esperan rutas tan espectaculares como ésta, el descenso del Cabriel desde El Vallecillo en la comarca de Albarracín, en el que iremos montados en nuestras bicicletas en vadeos tan profundos que sólo asomarán los manillares. Se “mastica” la adrenalina al vencer la fuerza del agua y mantener el equilibrio en estas situaciones. También nos espera el divertido descenso de El Pozuelo a la Herrería de Santa Cristina con un arroyo bastante crecido por las lluvias y otras muchas emociones durante los próximos meses.

            No piensen los lectores que siempre andamos como las cabras por las zonas más agrestes de nuestra provincia. Casi siempre buscamos caminos y sendas ciclables pero, si la ocasión lo requiere, no dejamos pasar la oportunidad de darnos el placer de sentirnos por un día los ciclistas de montaña más afortunados del mundo.

            Os deseo un verano sobre ruedas.

Pablo Fernández

Fotos y Textos: Pablo Fernández.

 
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