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Aventura

Club Deportivo Elemental "En Ruta".

En Ruta

CLUB DEPORTIVO ELEMENTAL "EN RUTA" 
CIF G-16201212 Alfonso VIII, 89 . 16001 CUENCA
Teléf. 969 229 778 / 649118504 / 667654390
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Barranco de Santa María y El Ocentejo

 8 de Marzo  2.003

        Después de las últimas lluvias llegó el momento propicio para realizar esta sensacional ruta. Antecede una semana soleada que ha secado el firme, que aunque mantiene un cierto grado de humedad, está en condiciones óptimas para rodar, facilitando el agarre incluso en rampas pronunciadas. Y lo más importante, el gran caudal que esperamos que lleven los arroyos por los que transcurre la ruta y que nos pueden sorprender con espectaculares cascadas.

      Con gran ilusión, partimos en coches hacia Villalba de la Sierra, puerta de la Serranía conquense, donde iniciamos la ruta. Sin posibilidad de calentamiento previo, nos metemos en faena con una ascensión a la Ciudad Encantada, de 9 kilómetros, a través del Barranco de Santa María. Los 3 primeros son especialmente duros, con un porcentaje muy próximo al 20%. A medida que ascendemos, echamos la vista atrás y podemos disfrutar de una vista aérea de Villalba de la Sierra y de la comarca antes de descender hacia el barranco.      
        A partir de este punto, se presentan algunos tramos complicados con lechos pedregosos y algunas rampas cortas pero de acusada pendiente (30%). Cerca de la Ciudad Encantada, vamos metidos en un pinar y el camino está cubierto de un manto de hierba y de las primeras flores de una primavera adelantada.

        Antes de enlazar con la carretera, no nos resistimos a intentar llegar a la Piedra del Yunque, pero a partir de la Fuente de la Loseta la senda se hace impracticable para ir en bici e ir andando nos retrasaría bastante por lo que decidimos regresar de nuevo al camino.

En los altos de la Ciudad Encantada, con todo el esfuerzo de la ruta ya realizado ya que todo lo que nos queda es descenso, hacemos un par de kilómetros de carretera hasta coger el camino de los miradores del Cambrón.

Merece la pena observar nuestro alrededor con detenimiento porque nos encontramos en la parte de la Ciudad Encantada más desconocida y agreste con grandes moles de piedra de formas caprichosas, fruto de la erosión producida por el agua a lo largo de millones de años. Después de unas fotos que guardaremos con especial cariño en nuestro álbum de fotos, continuamos camino para asomarnos a unos de los valles más espectaculares de nuestra provincia, “El Cambrón”, inaccesible desgraciadamente al ser de propiedad particular y de gran actividad cinegética. Al menos podemos contemplarlo desde las alturas y si hay suerte, ver alguna manada de ciervos pastando tranquilamente en sus prados.

            Inmediatamente afrontamos el descenso de la senda por el Ocentejo, muy técnica y trialera, para comprobar que se cumplen nuestros deseos, mostrándonos el arroyo, que acompañaremos en todo el descenso, un caudal bastante considerable como pocas veces puede contemplarse. Impresionantes saltos de agua nos encontramos a nuestro paso y los vadeos, como ya imaginábamos, complicados hasta tal punto que tenemos que meternos dentro del arroyo y sufrir en nuestros pies el frío de estas gélidas y transparentes aguas.

                Bajamos con el arroyo a nuestra izquierda como inmediatamente lo llevamos a nuestra derecha y así en multitud de ocasiones en las que tenemos que cruzarlo en un descenso divertido, serpenteante y de una belleza que nos embarga. Antes de terminar, ya estamos todos pensando en repetir de nuevo esta ruta que todos consideramos como de “medalla de oro”.

Abandonamos el arroyo del valle del Ocentejo que sigue su curso  hasta unirse con el de El Cambrón para dirigirnos de nuevo a Villalba de la Sierra donde nos esperan los coches y sobre todo el calzado de repuesto que todos hemos traído porque ya sabíamos  lo que nos esperaba.

         Regresamos a Cuenca con esa indescriptible sensación de sentirnos privilegiados por el entorno que poseemos y que sabemos aprovechar y disfrutar de la forma más respetuosa posible, en nuestras bicicletas de montaña.

Pablo Fernández

Fotos y Textos: Pablo Fernández.

 
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