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...Continuamos nuestra andadura por el valle, que
no ofrece lugar a pérdida, ya que el sendero
está "trillado". Remontamos un canchal
de cantos rodados y piedras sueltas. Llegamos a
una tablilla que nos indica la dirección que
tenemos que tomar hacia El Canchal de Las Cabras
Pintadas, que nos sale a nuestra derecha. Tomamos
este sendero que se separa del principal. En
algunos tramos agradecemos los escalones labrados
en el terreno que nos ayudan a superar esta pina y
corta subida. |
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Llegamos al abrigo y unas rejas protegen las
pinturas, (así como las de todo el valle).
Sabemos que las llaves para entrar las conserva un
señor de La Alberca, encargado de conservar y
preservar este legado que nos dejaron nuestros
antepasados. Previa solicitud, las cede para fines
de estudio. Algunas se divisan con toda claridad,
otras cuesta verlas. Tenemos unos carteles
indicativos que nos informan de la situación
exacta de las pinturas, así como unas
explicaciones de las mismas que leemos con
atención y gran interés. Dice así: |
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| "En
este sector predominan las cabras que aparecen
agrupadas en manadas o rebaños, aunque se hallan
representadas también otras especies como ciervos
y peces. Destaca una escena de caza en la parte
central del abrigo, donde se representan, pintadas
en blanco, dos figuras humanas con arco junto a un
ciervo. Son notables así mismo los motivos de
carácter simbólico, como los amplios conjuntos
de puntos y barras, cuyo significado se nos
escapa". |
| "Este
panel es el más representativo de todos los
abrigos que figuran en el Valle. Se dibujaron en
él gran número de figuras que, por las
superposiciones, sabemos que pertenecen a cuatro
fases distintas realizadas con diferentes colores:
castaño rojizo, rojo, blanco y una cabra pintada
de negro. En este lateral se distinguen cabras
formando grupos que en determinados casos se han
interpretado como rebaños. Uno de ellos aparece
asociado a dos figuras humanas y otro a un animal
más pequeño, seguramente un perro, lo que se
interpreta como una posible escena de
pastoreo". |
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Un poco mas adelante de este abrigo encontramos el
Canchal de La Pizarra, bastante menos interesante.
Tenemos un gran panorama desde este alto del valle.
Atrás divisamos los roquedos que se alzan camino
del Portillo. Debajo
el río Batuecas juguetea con pequeños saltos y
pozas cristalinas. Adelante nos esperan nuevas
sorpresas. Comentamos entre nosotros que a
la vuelta no vamos a perdonar un baño.
Descendemos de nuevo al sendero principal y
ponemos rumbo al siguiente objetivo. La Cueva del
Cristo. |
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