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"una vez
llegado a la poza a la que vierte sus aguas dicha
cascada, nos llega una sensación de frescor, y al mismo
tiempo, contemplamos la belleza de estos saltos de agua."
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Ficha
Técnica |
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Dificultad:
Nula.
Apta para todo el mundo.
Duración:
Desde la
fuente Arroyo Jerrero al Raso,
2.40.
Fecha:
Mayo
de 2.003.Mejor
Estación:
Primavera. |
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Por la carretera C-501, viniendo de
Madrid, y una vez pasado el pueblo de
Sotillo de la Adrada, llegamos a La Adrada.
Lo primero que nos llama la atención al
llegar a esta localidad, es el castillo,
enclavado en lo alto del pueblo. Este ha
sido recientemente restaurado, y dentro
del mismo, se va a ubicar un centro de
información para visitantes. |
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Nosotros, de momento, nos
conformamos con verlo desde la
carretera, y seguimos por la misma,
hasta llegar a un cruce por el que
hacemos un giro hacia la derecha, y
comenzamos a subir por una carretera
estrecha y en la que la vegetación
nos rodea. Seguimos cogiendo altura,
ahora la carretera a dado lugar a
una pista forestal, pasamos el río
por un puentecito, hasta llegar a la
fuente de Arroyo Jerrero, lugar en
el que abandonamos el coche. |

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La dirección que tomamos es hacia la
derecha, si fuéramos hacia la izquierda,
llegaríamos a los Hornillos, (eso para
otra ocasión). Iniciamos la marcha por la
pista, es amplia y no tiene ninguna pérdida.
Caminamos por ella, entre castaños,
pinos, divisando las cumbres de la sierra,
y con un sol de justicia.
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Así,
en pocos minutos, llegamos hasta una
fuente, en la que podemos detenernos
para llenar las cantimploras, y en
este punto, dejamos la pista, para
seguir por un sendero, al cual hay
que ir bien atentos, para no perder
en algunos momentos. De esta forma
nos adentramos en la garganta,
acompañados en todo momento por el
río. En este sendero, vemos flora
de la zona, como es el caso de las
peonías, también llamadas
"rosas de Alejandría". |

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| Al
cabo de unos minutos, a nuestra izquierda,
se quedan unas preciosas cascadas, a las
que nos dirigimos, aunque para ello
debamos desviarnos de nuestro camino, pero
merece la pena, ya lo creo. Hay
que tener las debidas precauciones al
cruzar el río, pero una vez llegado a la
poza a la que vierte sus aguas dicha
cascada, nos llega una sensación de
frescor, y al mismo tiempo, contemplamos
la belleza de estos saltos de agua. Es el
lugar idóneo para sentarse un rato. |
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Regresamos
al camino, donde lo habíamos dejado, y de
nuevo, nos desviamos durante un rato, bien
merece la pena, acercarnos hasta el árbol
tan elevado de entre todos los demás. Se
trata del pino Aprisquillo, cuyo tronco le
tenemos que abarcar entre cinco de
nosotros. Volvemos al sendero original, y
comenzamos una subida, que si bien no es
muy empinada, durante un rato, será
constante.
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Ahora
divisamos perfectamente la cumbre
del Berrueco, que si bien no es la más
alta de la zona, si puede ser la
referencia durante nuestra excursión,
pues ya, la divisaremos en casi todo
nuestro trayecto. Llegamos a
Majadilla Fría. En este lugar,
caminamos por una senda que hay que
improvisar con frecuencia, dada la
cantidad de arbustos que lo habitan.
Vemos una pareja de buitres
leonados, que nos observan desde sus
alturas. |

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Divisamos ya todas las cumbres de la zona,
no sólo el Berrueco, aparece el pico de
la Escusa, y el Mirlo, que es el más alto
la sierra. Nos paramos en los restos del
pozo de la nieve. Desde aquí, en breve
estamos en el Raso, lugar en el que
tenemos unas formidables vistas al pueblo
de la Adrada, y de todas las cumbres, pues
es este un lugar, desde el que podríamos
partir para ascender a cualquiera de
ellas, pero eso requiere mucho más tiempo
del que disponemos, y lo posponemos para
otra ocasión. El Raso, es un lugar
perfecto para comer, y tumbarnos un rato.
Después, iniciamos el camino de vuelta,
que en principio es por el mismo lugar que
por el que subimos. Podríamos regresar
por el mismo sitio que el que vinimos,
pero lo hacemos por un camino que sale a
la izquierda, y que en un descenso en
zigzag, comunica a la pista en la que
iniciamos, por la que tendremos que andar
algún kilómetro, hasta pasar por la
fuente en la que paramos al principio del
recorrido, y finalmente divisamos nuestros
vehículos.
Hemos
pasado un día muy agradable, en la
naturaleza, en unos paisajes dignos de
visitar, y que afortunadamente, hoy no están
nada masificados.
Realizamos
esta ruta: Belén, Yolanda, Mari, Elena,
Jesús, Alfredo y Javier. |
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Fotos
y Textos: Javier Crespo. |
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