|

|
|
"Es
una mañana de agosto, tenemos una buena
temperatura, no hace calor, y nos apetece remar
en piragua por el río más carismático de
nuestro país".
|
|
Hace una semana que se celebraba la fiesta
del descenso, y no pudimos estar, sin
embargo ahora está más tranquilo (aunque
siempre hay gente).
Nos
desplazamos a la localidad de Arriondas,
donde hay bastantes empresas dedicadas a
los deportes de aventura, y en especial al
descenso del río que vamos a hacer. Todas
ellas tienen el material necesario, y nos
lo proporcionan de acuerdo a nuestras
necesidades, (según cuantos seamos, si es
la primera vez que remamos, etc.....) |
 |
|
|
Judit y yo bajaremos en una piragua en la que
pueden ir hasta tres personas, (lo ideal son dos
para no estorbarse unos a otros). En la orilla
del puente, a la entrada del pueblo, veremos
multitud de canoas, es allí de donde salimos, y
también nos dan unas nociones básicas de como
remar, así como los tiempos que se suelen
tardar en cubrir el trayecto (no más de cuatro
horas). No llegaremos a Ribadesella, antes nos
recogen con una furgoneta, y nos vuelven a traer
al punto de partida.
|
 |
Son las doce del mediodía, y remolcamos
nuestra embarcación hasta la orilla. Una
vez en el agua, sentimos la emoción de
pasar por el puente donde
comienzan la salida cientos de
piragüistas en la mencionada competición.
Enseguida comprobamos que sus aguas son
tranquilas, y vamos coordinando nuestras
paladas. Yo que marcho detrás debo hacer
de timón para que las escasas corrientes
no nos desplacen junto a la orilla. |
|
|
Algunas veces el río presenta en medio algunos
islotes, y hay que decidirse por donde avanzar,
si lo hacemos por la derecha será más
tranquilo, por lo que nosotros nos vamos por la
izquierda, sin duda más divertido, y nos
refrescamos con el agua.
|
|
En nuestra travesía
nos encontramos con muchos compañeros que
hacen el mismo recorrido, ya estén
remando o descansando en la orilla. Hemos
pasado ya por tres puentes, (alguno de
ellos metálico)
y vemos una explanada en la que un
quiosco de comidas y bebidas, sirve de
descanso para decenas de navegantes.
Nosotros paramos más adelante, en la
orilla derecha, con el justo espacio para
comer el avituallamiento que trasportamos
en el bidón que viaja en la popa de la
piragua. |
 |
|
|
Cuarenta minutos
nos lleva nuestra parada, luego seguimos
remontando los kilómetros, hasta pasar por el
cuarto puente, el último del recorrido. Minutos
más tarde vemos el apeadero de la empresa con
la que hemos contratado la travesía. Con
satisfacción, y al mismo tiempo con pena de
haber terminado, dejamos las aguas del Sella.
Han sido doce kilómetros en los que nos hemos
divertido, y hemos visto un estupendo paisaje,
ahora es momento de recordarlo.
|
|
Realizaron
este descenso: Judit Ezquerra Díaz y
Javier Crespo Trujillo.
|
|
|
|
|