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Con los primeros rayos
del Sol nos levantamos para iniciar la ruta. Nos espera
un largo camino y tenemos que aprovechar todas las horas
de luz. Tras el desayuno, efectuamos un reconocimiento
de las instalaciones. De la importancia que tuvo como
estación término del primer tramo del ferrocarril que
entró en servicio, solo queda la magnitud de sus
edificios: cocherones, taller, residencias de
trabajadores, muelles ..., todo ello en un avanzado
estado de ruina.
Nuestro
objetivo es ambicioso; concluir el día en Arnes-Lledó
(48 Kms) y proseguir al día siguiente hasta Pinell de
Bray (23,7 Kms).
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A las 7:15 comenzamos el recorrido. La vía
contornea el pueblo de Alcañiz en una
magnífica estampa. En el Km 2 se encuentra el
apeadero de Alcañiz, que daba servicio a los
barrios del norte, convertido hoy en una escuela
infantil. A un centenar de metros se encuentra el
cruce de la N-211, divisándose al otro lado el
primer túnel de la línea de 120 metros, en
curva. La
traza se utiliza como camino rural, es
suficientemente ancha y en buen estado. El trazado
es subida hasta Valjunquera que constituye el
punto más alto de toda la línea, con una
pendiente media del 1,9 %, a partir del cual,
inicia el descenso que en un futuro conducirá
hasta Tortosa. |
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Túnel
a la salida de Alcañiz. |
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A la salida del túnel, la traza discurre por la vega
del río Guadalope que cruza en un viaducto de
tres arcos de hormigón, y tras una curva a la derecha
aparece el segundo túnel de 100 metros de longitud. A
partir de aquí la línea se separa del río y tras
cruzar un tercer túnel de 300 metros, gira 90º para
seguir el curso del río Redolmos que cruza por
un pontón.
El horario
madrugador de la gente del campo convierte la traza en
una fugaz carretera de denso tráfico; tractores, 4x4,
coches, bicicletas, motos; todo vale para llegar hasta
las fincas donde cultivarán todos esos productos que
consumimos en nuestras “confortables” ciudades.
En el Km 9 se
encuentra el cruce que conduce hacia el yacimiento de
pinturas rupestres de Agua Amarga distante unos 10 km.
Tras atravesar una trinchera, aparece el cuarto túnel
de 90 metros. El Sol empieza a notarse y aprovechamos
para realizar una breve parada y desprendernos de
algunas prendas de vestir. Observamos el perfecto
acabado de la bóveda del túnel, recubierto con
sillares de piedra y que será una constante en
prácticamente la totalidad de los que componen la
línea (más de treinta).
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Estación
mudéjar de Valdealgorfa |
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Reanudada la marcha, la vía describe una serie de
curvas entre lomas, a la salida de las cuales se
divisa, al fondo, el pueblo de Valdealgorfa, donde
destaca la torre de la iglesia. La estación se
encuentra en el kilómetro 14 y se caracteriza por
su estilo mudéjar, recreando la arquitectura
típica de Teruel. Tras efectuar una parada para
contemplar las instalaciones que aunque
abandonadas, presentan un aceptable estado de
conservación proseguimos el “paseo” para
afrontar la obra de fábrica más impresionante de
todo el ferrocarril; el túnel de Valdealgorfa. |
Un poco antes de la entrada, nos cruzamos con un vecino
del pueblo que venía de efectuar su paseo matutino. Se
cuenta que un día al año los rayos del sol atraviesan
de lado a lado el túnel. Para satisfacer nuestra
curiosidad, le preguntamos acerca de este hecho. Tras
afirmar su veracidad no nos supo dar la fecha exacta en
la cual acontece, remitiéndonos al propietario de la
huerta colindante.
El túnel es una galería en línea recta de 2136
metros que cala una loma, no demasiado alta y cuya
salida se divisa como un minúsculo punto de luz.
Como todos los túneles de la ruta sorprende por
la calidad del acabado de las bóvedas,
presentando amplios nichos para refugio al paso de
los trenes. Aproximadamente a la mitad, en uno del
lado izquierdo se encuentra un pilón que recoge
las aguas de las infiltraciones. Es agua potable
pero contiene gran cantidad de cal como demuestran
las enormes costras de material calizo incrustadas
en sus paredes.
Con la referencia de la claridad de la boca de
salida, la marcha a través del túnel parece
interminable. Justo a la salida, se encuentra uno
de los pocos elementos que recuerdan que antaño
circularon trenes por estas tierras; un cartel de
anuncio de la señal de avanzada de la estación. |
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Boca
de salida del túnel de Valdealgorfa (2136
m). A la derecha se aprecia el segundo
cartel de anuncio de la señal de avanzada
de la estación. |
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Foto
1. Trinchera y paso superior en las cercanías
de Valjunquera. Foto 2. Estación mudéjar
de Valjunquera. |
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A
partir de aquí, la vía discurre por una sucesión de
trincheras entre pinares, en donde aparecen numerosos
pasos elevados de caminos que salvan los
siempre peligrosos pasos a nivel, hasta llegar a la
estación de Valjunquera distante del pueblo 3 Km. La
estación es del mismo estilo neomudejar que la de
Valdealgorfa y constituye el techo de la línea. |
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A medida que nos acercamos a la estación de Valdetormo
el relieve se hace más agreste, más bello y más
espectacular. Las trincheras ganan en altura y la vía
serpentea amoldándose al terreno, en busca del mejor
trazado. A la salida de una profunda
trinchera, donde son evidentes los desprendimientos de
los taludes, se llega a la sexta galería, muy corta (60
metros) por encima de la cual discurre la N-420. |

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Espléndida
trinchera camino a Valdetormo. |
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Estación
de Valdetormo vista desde los andenes, lado
Torre del Compte. Detrás se encuentra el
mirador del valle. |
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Tras uno de los serpenteos de la vía aparece un nuevo
túnel de
113 m, que da acceso a un terraplén en curva, en cuya
salida se divisa la explanación de la estación
de Valdetormo (Km 25) con el edificio del muelle en
primer término y que marca el final del primer tramo. A
partir de aquí el desmantelamiento del ferrocarril se
llevó los raíles pero dejó el balasto lo que hace
necesario, para los más audaces ir provistos de buenas
botas.
El edificio es de una arquitectura distinta a las
anteriores, más funcional y de una sola planta y en un
avanzado estado de ruina. La vegetación lo ha inundado
todo, andenes, traza, playa de vías. Desde ella hay una
magnífica vista de todo el valle con el pueblo en el
fondo. |
El reloj marca las 12:30. Hemos cubierto el primer tramo
en poco más de 5 horas, lo que equivale a una media de
5 Km/h. Aunque la media es alta, y estamos algo
fatigados, hemos disfrutado del paisaje y hemos podido
plasmar en fotos y en video todos los detalles.
Decidimos comer acomodándonos en el muelle. Aparte de
reponer fuerzas nos permitirá aliviar el peso de las
mochilas. Los hermanos Germán y José Carlos, comienzan
a discutir sobre el menú; ambos se han repartido la
comida en las mochilas y cada uno quiere que se consuma
la que porta en su respectiva mochila. Mientras tanto,
Oscar se calienta su fabada y Jesús y yo damos buena
cuenta de sendas tortillas.
Después de recogidos los desperdicios y de una
reparadora siesta de una hora, llega el momento de
proseguir nuestro camino. Nos incorporamos con algo de
pereza, pues conocemos el tramo que nos espera; una
alfombra de pétreo balasto.
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